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Una madrugada, después del trajinar de una presentación, el cantante Jorge Oñate llegó a su casa y su cuerpo entró en el natural descanso. Estando en esas tuvo un sueño que lo hizo despertar de inmediato. Su mente estaba en contacto directo con su corazón y le transmitió unos versos y una melodía, para dedicarla a un ser que desde hace seis años le alegra la vida, su nieta la que cariñosamente lo llama: “papa”.
Un verso sencillo, pero que cuenta con el más ferviente cariño del abuelo de corazón noble y que sabe señalar el horizonte con amor y confianza. Shadia Oñate Villafañe, la hija de Jorge Luis y Kelly, le prodigó a su abuelo un amanecer feliz y desde ese momento comenzó a armar el rompecabezas de versos, para que tuvieran la contundencia necesaria, el sentimiento más grande y la melodía exacta para adaptarla al acordeón de Christian Camilo Peña. Jorge Oñate no hizo mucho esfuerzo porque muy bien lo dijo: “Shadia es mi primera nieta. Ella es algo de mi alma y la gente sabe la adoración que le tengo. A Shadia, la quiero, como también a mis nietos Madena y Jorge Samuel. Prácticamente, a Shadia la criamos Nancy y yo, por eso la adoración es muy grande y ella se comprende mucho con nosotros”. Con estas palabras de amor a sus nietos, la tarea fue fácil porque el corazón mandaba señales de alegría. “Porque Shadia está muy grande, es que Shadia se creció. Ella es el amor de papa, que me la bendiga Dios. Quisiera ser como Escalona, pa’ hacerte una casa en el aire. Que no te visite nadie solamente mi persona”.
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