Habitantes de Shorshimana sueñan con viviendas dignas PDF Imprimir E-mail
Viernes, 27 de Enero de 2012 06:30
Desde hace 12 años, más de 60 familias ubicadas en el barrio Shorshimana de Manaure, día y noche, tienen el mismo sueño: contar con viviendas dignas a través de los proyectos de vivienda de interés social.

La calle principal del barrio, completamente pavimentada, contrasta con viviendas construidas en cartón, láminas de zinc, tablas, bolsas y bahareque, que tampoco cuentan con los servicios públicos básicos necesarios.

En la actualidad estas familias se las arreglan para acomodarse en las 55 casas que hoy existen en el popular barrio. Al déficit habitacional, se suman los problemas propios de aquellos barrios donde se clama la presencia del Estado colombiano. Niños sin parques, calles destapadas, contaminación, además de la falta de agua potable y la deficiencia nutricional en los menores, son algunos de los males que deben enfrentar cada día los niños y adultos del sector.

“Desde hace mucho tiempo soñamos con una vivienda digna y nuestra única esperanza es la gestión que la alcaldesa Francisca Freyle haga ante el Gobierno Nacional y ante el Ministerio de Vivienda”, puntualizó Sandra Patricia Niño Ardila, fundadora y líder comunal de Shorshimana.

Para Néstor Vega Mendoza, habitante del sector, los más afectados con el problema de las viviendas son los niños. “Más de cien menores en el barrio tienen que sufrir por el hacinamiento, no hay un parque y tienen que jugar en las calles, nuestros niños necesitan mayor atención”.

La alcaldesa de Manaure señaló: “Es una prioridad en este gobierno el tema de vivienda, ya adelantamos una primera reunión con la ministra de Vivienda y el gobernador, presentamos ante el Concejo Municipal un proyecto de acuerdo para poder suscribir convenios relacionados con proyectos de vivienda de interés social y trabajaremos de forma constante en la solución del problema para la gente del barrio Shorshimana”.

A medida que transcurren los días, cientos de vendedores informales, trabajadores de la sal, comerciantes, niños y jóvenes continuarán soñando despiertos con ese día en que tengan a la mano las llaves de una vivienda realmente digna. 
 
 

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