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Por varias horas, los habitantes del corregimiento de Cotoprix, en jurisdicción de Riohacha, bloquearon ayer la vía que comunica a la capital del Departamento con Cuestecitas.
Según los protestantes, la manifestación se debió a la desatención de “la que se es víctima”, por parte de la Administración Municipal, dado que “en varias oportunidades se le ha puesto en conocimiento al Alcalde los problemas que hay y no hace caso”. La mayor dificultad por la que atraviesa Cotoprix es el rebosamiento de los manjoles, que se ve representado en la inundación de varios sectores del corregimiento, por lo que se ha generado una grave situación de insalubridad. Orlando Rodríguez, miembro del grupo protestante, confirmó que el paro fue levantado hacia las 11:15 de la mañana, luego de haberse iniciado a las tres, tras un diálogo con la Secretaría de Obras Municipal. Así fue la protesta Hacia las tres de la madrugada de ayer, los habitantes de Cotoprix no soportaron más; los nauseabundos olores los obligaron a protestar por las vías de hecho. Luis Carrillo Brito, presidente de la Junta de Acción Comunal de Cotoprix, indicó que “debimos irnos a las vías de hecho porque no hemos logrado la atención del Alcalde. Solo con el acuerdo del inicio de los trabajos levantamos la protesta”. Las personas deben sobrevivir con las aguas servidas, tal como lo narró Francisco Bermúdez Brito, cuya esposa dio a luz y debieron desalojar su vivienda. “En mi casa padecimos del taponamiento de los manjoles; las aguas servidas se rebosaban por el baño”. Juan Morales Barón, uno de los habitantes de Cotoprix que participó de la protesta, señaló que “nos toca mudarnos de nuestras casas, porque el olor tan desagradable se nos encierra”. El patio de la casa perteneciente a Juana Mejía Rodríguez está cubierto por un riachuelo de aguas servidas “y el frente también”. La acompañan en sus días tres hijos menores de edad, por lo que le preocupa “cuando en el baño empiezan a aparecer gusanos”. Máquinas paradas Nicolás Segundo Añez Rosado, un conductor de servicio público, se dirigía desde el corregimiento de Tomarrazón hacia Fonseca, cuando a las 4:30 de la mañana su trayecto fue interrumpido por un taponamiento de la vía, por parte de los habitantes de Cotoprix a la altura de Cerrillo. Desde las tres y media de la mañana, Jaime Ortiz Sanabria, un conductor de mula, quedó atrapado en el bloqueo de la vía. Su labor de ir a recoger carbón a las minas del Cerrejón, para llevarlo hasta Santa Marta, se vio entorpecida. A Carlos Redondo Brito no se le ocurrió que hacia las 8:10 de la mañana un taponamiento en la vía interrumpiría su trayecto desde Santa Marta a las minas del Cerrejón, para cargar con carbón su mula y llevarla de nuevo al puerto samario. La misma situación padeció José Uribe Racedo, quien cubría la misma ruta y Leonardo Bru Buelvas; ambos dedicados a transportar el mineral en sus mulas desde el Cerrejón a Santa Marta.
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