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Viernes, 16 de Abril de 2010 05:00 |
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Seis años después de aquel 18 de abril de 2004, cuando un grupo de ‘arijunas’ irrumpió en el hábitat natural de la comunidad de Bahía Portete en la jurisdicción del municipio de Uribia (Alta Guajira), hoy se conmemora el sexto ‘yanama’, llamado ‘sueño por nuestros territorios’ o el regreso de las comunidades refugiadas en Maracaibo.
Muchos de la cultura wayuu, cuando se les recuerda esa fecha, no dejan de esgrimir una expresión de dolor al solo pensar que en la llamada masacre de Bahía Portete, presuntos integrantes de las autodefensas acabaron con el sueño de 12 personas dueñas de su entorno, de su hábitat y sus costumbres. Aquellas mismas que durante las tinieblas y el silencio de la noche solo escuchan el silbido del viento que transportaba de una ranchería a la otra el consuetudinario narrativo de una cultura que solo guarda en sus mentes memorables recuerdos de las tantas bonanzas que La Guajira ha vivido y en las que ellos solo han hecho su aporte de lo que la naturaleza les ha dado, mas no lo que el ‘arijuna’ genera en su rutina y cultura del contrabando. La ‘yanama’ es el trabajo voluntario que realizan los líderes de la cultura wayuu para buscar el bienestar colectivo de sus integrantes con fines de reunirse, integrarse, buscar la proximidad y el regreso al lugar de origen de sus seres queridos. El ‘arijuna’, así se le llama a la persona extraña, al que no es de su cultura o al posible enemigo. El 18 de abril conmemoran la sexta ‘yanama’ porque un grupo de ‘arijunas’ violentaron sus territorios asesinando e incinerando a personas de todas las edades y a criaturas ajenas de un conflicto que está equidistante de la civilización. Hoy los líderes de Bahía Portete dan inicio a la programación de la conmemoración del sexto aniversario de la masacre de esta población clavada en la Alta Guajira y que cuenta con la participación de un organismo de derechos humanos nacionales y extranjeros, programa que termina el 20 de abril. Con este evento, buscan sus líderes, restablecer el remanso de paz de unos habitantes que estaban localizados en el primer faro de Suramérica y allí se busca el retorno de 347 personas desplazadas equivalentes a 49 familias tradicionales de esta zona de La Guajira y que se encuentran refugiadas en el estado Zulia, especialmente en Maracaibo.
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