Madre de Ilva Linda sospecha de sus familiares y de un vecino PDF Imprimir E-mail
Martes, 07 de Septiembre de 2010 05:00
“Yo tengo un sexto sentido, no tengo pelos  para decir las cosas, ¿cuál es el miedo hacia mí?” con esta frase, un mes después, Ivonne Rocío Becerra, madre de la menor Ilva Linda Polo Becerra, rompe su silencio, para reclamar su derecho maternal de estar con sus hijos, a quienes no ve hace más de 10 días.
¿Qué están tapando? Es la pregunta, que en medio de la calle y, ante una multitud de curiosos, formula la atribulada madre de la joven muerta y que hoy, precisamente, cumple un mes de haber sido asesinada en extrañas circunstancias, las cuales no han sido esclarecidas.
Me dañaron mi hoja de vida
Ivonne Rocío se ve tranquila, pero en su interior cabalgan los recuerdos de su hija, y que a su vez rechaza los calificativos que ha venido recibiendo, como drogadicta y alcohólica. “Estoy dispuesta a someterme a todos los exámenes para demostrar que no tengo vicios”, afirma con mucha seguridad.
“Voy a demandar a mi marido, por difamación y daño a mi buen nombre”, asegura la madre de la joven asesinada, quien señala que precisamente su marido, Luis Polo Zúñiga se ha encargado de hacer difamaciones en su contra.
Sospecha de su familia
Pero las denuncias de la madre de Ilva Linda no se quedan allí. Ante la multitud que se concentra a escuchar la entrevista que en calle céntrica de Riohacha, le hace uno de los periodistas de Diario del Norte, la mujer sostiene que “sospecho de mi  familia, de mi marido, hace más de 10 días que no me dan la cara ¿Cuál es el miedo? , de esos….(Sic..) no sé si mi hijo está en una secta, ya él tenía problemas, un día llamé a la patrullera Verónica, para que me lo revisara, yo vivo en el centro y no quemo basura y su suéter tenía olor a basura, le dije a mi marido, mijo, párele bola, lo único que me dijo era que yo le tenía rabia al pelao…”.
La venta de los parlantes
También sus sospechas se centran en el ‘Gordo’, un joven que trabaja en un parqueadero vecino, de quien asegura le propuso comprar dos parlantes de computador que ella tiene guardado en una de las habitaciones, y él nunca subió al segundo piso, “por lo tanto no debía saber  de la existencia de esos aparatos”,  creo que era una de las personas que ingresaba a mi casa, alega Ivonne Becerra.
Los golpes de mi marido
“Mi marido me quiere matar, porque me debe una comisión de un contrato que le conseguí en PDVSA” narra Ivonne Rocío, quien recuerda que en Fundación, Magdalena, tuvo serios problemas con él, precisamente por una deuda que le tienen en El Retén, un municipio cercano a  Aracataca. La mujer asegura que varias veces fue llevada al hospital de Riohacha, luego de recibir fuertes maltratos de su marido, para lo cual pone como testigos a varias enfermeras del centro asistencial.
La madrugada del crimen
Recuerda que a las 2 y 40 de la madrugada, su hijo ‘Neno’ ingresó por la ventana para abrir la puerta a fin de permitir el ingreso de Ilva y su hermanito Félix, que llegaron de una fiesta. Su madre los regañó. Una hora después, su marido la llamó con gritos, porque supuestamente un hombre habría ingresado al apartamento. Luego de buscar por todos lados, se acostaron, eran como las tres y treinta de la madrugada.
Para Ivonne Rocío, madre de la niña asesinada, las sospechas en contra de su hijo y del marido se fundamentan en el hecho que cuando se descubre el cadáver, su esposo la llama diciendo que mataron a Ilva, pero ella cree que se trata de su cuñada, debido a la forma tranquila como lo encuentra. Luego observa a su hijo sentado, dando la impresión que ellos habían hablado con antelación. La mujer sostiene que las sospechas están divididas en un 50% para los miembros de su familia y el resto para el ‘Gordo’.
Un mes después de la muerte de Ilva Linda, solo existen versiones, ninguna de ellas ha sido confirmada, tampoco desmentida. Especialistas en criminalística se encuentran al frente de ésta y otras investigaciones de horrendos crímenes cometidos en los últimos meses en Riohacha y el resto de La Guajira,  a los cuales los ronda el fantasma de la impunidad.
 

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