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Caos en la movilidad: una problemática que marcha a gran velocidad en La Paz

“El desorden vehicular en esta población es por la falta de autoridad”. Así, sin filtros ni atenuantes, lo expresan la gran mayoría de los habitantes de la capital mundial de la almojábana.
Este argumento tiene su sustento más contundente al observar el corazón céntrico de La Paz: con evidentes fallas en la movilidad, inconsistencias y  la imparable invasión del espacio público del que ya le queda poco a los transeúntes, porque es apropiado por personas dedicadas a la venta de comida, por los dueños de estancos y por aquellos que comercializan otros productos.
La obstaculización de la vía, andenes y cuanto espacio haya libre, la argumentan en que “tienen que adueñarse por la necesidad de ganarse el pan diario para mantener a sus familias”.
A todo lo anterior, se le suma que la zona céntrica ‘pacífica’ hace parte de una vía nacional, aún así, es aprovechada por conductores como el lugar preferido para parquear sus vehículos de forma imprudente,  ignorando   los problemas que causan en la movilidad de este sector importante, no sólo de La Paz, sino también de la región porque conecta con el resto del departamento del Cesar,  La Guajira, el interior, inclusive con Venezuela.
“Es tenaz y muy estresante cuando paso por esta parte de La Paz, pues aquí las personas siempre hacen lo que quieren sobre la vía y parece que no hubiera ley”, indicó Isidro Vásquez, un conductor natural de Santander, quien se moviliza a menudo por esta zona.
Por otra parte, un transeúnte de La Paz, sobre este particular manifestó que “en  este pueblo no existe control para que funcione el tránsito de manera ordenada, por indiferencia de las autoridades”.
A su turno, Cleider Quintero, responsable de la cartera del Tránsito municipal,  asevera que reconoce que han tenido inconvenientes en cuanto a esta problemática porque el convenio con la Policía de Tránsito es costoso y el Gobierno local no cuenta con los recursos necesarios para prestar estos servicios. “La posibilidad de ubicar reguladores o agentes para el tránsito de esta parte de la población está bastante lejos”, aseguró el funcionario.
Es importante precisar que en agosto del año anterior en pleno periodo de sesiones del Concejo municipal,  los cabildantes le entregaron vía libre a la administración del alcalde Wilson Rincón para que rediseñara el tránsito en lo concerniente a lo económico.
Por tal razón,  el proyecto de Acuerdo número 007 de 2014 le facilitó las facultades al burgomaestre de esta localidad, para que creara entonces una ‘sociedad mixta’ como ente descentralizado. Esto al parecer, formó un órgano o sociedad comercial como entidad de apoyo y gestión a la autoridad del Tránsito municipal de La Paz y así  solucionar de raíz los problemas en la movilidad y a la invasión del espacio público.
Sin embargo, el orden en materia de tránsito e invasión  se sumerge en una situación mucho peor provocada por la inoperancia de las autoridades locales ante este serio problema.
“No se explica que todo esto ocurra en una población donde se mueven grandes recursos para el tema del tránsito. Actualmente existen varios convenios con concesionarios vehiculares de Valledupar, con cooperativas intermunicipales, así como alrededor de 5.000 motocicletas matriculadas y más de mil vehículos que por obligación contribuyen con sus impuestos a las arcas del municipio”, precisó un transportador.
Los piques ilegales 
Otra preocupación de los ‘pacíficos’, tiene que ver con las carreras nocturnas ilegales que muchos menores realizan libremente, y de manera irresponsable, tomando como escenario para sus válidas las principales avenidas de esta municipalidad. Un morador del sector de la avenida San Francisco, tramo vial de carácter nacional, se expresó preocupado por estas prácticas. “Estos piques ilegales nos interrumpen el sueño y  terminan con nuestra tranquilidad. Los vecinos ya no sabemos qué hacer porque cada vez que llega un fin de semana pensamos en lo que se viene”, adujo.
La guerra del centavo
En el centro de La Paz funciona la cooperativa legal de razón social Cootransdipaz,  que moviliza usuarios del área metropolitana de Valledupar, La Paz  y San Diego, sin embargo, conductores se quejan que dicha empresa  tiene todo su parque automotor invadiendo el espacio público y por consiguiente, afecta el tráfico y la movilidad.  
De manera paradójica,  a pocos metros también existe una agremiación pero de vehículos de transporte informal los cuales cubren la misma ruta que la cooperativa legal, pero a un poco menos el valor del viático que su competencia, motivo por el cual, se genera  la llamada ‘guerra del centavo’.  
A menudo, en La Paz sus habitantes son testigos de constantes agresiones y enfrentamientos entre los conductores de la parte formal y los informales, ocasionados por el afán de ganarse los pasajeros o de llegar primero al parqueadero.
“Ha quedado demostrado que la administración municipal sufre de paquidermia al no abordar como se debe estos temas, porque incluso, los transportadores llamados ‘piratas’, en reiteradas ocasiones han sido capaces de bloquear las principales vías de acceso exigiéndole a la Alcaldía, compromisos serios para que ofrezca alternativas sobre esta situación”, precisó un ciudadano.
La localidad está gravemente golpeada por flagelos como el contrabando de hidrocarburos y de igual modo, por este fenómeno urbano, que pareciera, está permitido por las mismas autoridades.

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