Diario del Norte - Primer Periódico de la Región Caribe

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‘El Niño’ nos sorprendió en pañales

El Sistema de Alerta Temprana –SAT– de La Guajira, lógicamente, respaldado por el Ideam y bajo el auspicio de la Cruz Roja y Corpoguajira, emanó un comunicado a la opinión pública en donde anuncia que, ahora sí, llegó el fenómeno de El Niño.
Si mal no estamos, en una amplia zona de este departamento no llueve desde el mes de diciembre, es el caso Riohacha y la Media y la Alta Guajira.
En la capital, entre enero y febrero -no precisamos- cayó una ligera garúa, mientras que en el resto del departamento han caído esporádicas lluvias, ‘alegracosechas’ y ‘calientatierras’. El resto es solo verano. Para muchos, eso es ‘El Niño’, para los meteorólogos es un verano intenso. ‘El Niño’ apenas se inicia, de acuerdo con el SAT.
Con este nuevo anuncio de corte apocalíptico, brotan las preguntas de rigor: ¿qué hicimos para afrontar este fenómeno?
Debemos reconocer que se han hecho intentos, no se sabe si acertados o no. Lo  cierto es que la paquidermia del Estado centralista impide que cualquier acción del gobierno se cumpla dentro de los cronogramas que ellos mismos establecen. Hoy tenemos una región, el Caribe, en las mismas condiciones que las del 2013 y el 2014, cuando se presentaron los primeros estragos del fenómeno de El Niño, del cual se dice que nunca llegó, que se quedaron en anuncios, y lo que se presentó fue un intenso verano propio de esta región.
Ahora estamos en lo mismo. Los cultivos están secos, los hatos ganaderos viven una emergencia.
En estos momentos, tal como ocurrió el año pasado, están importando heno, para garantizar el alimento de miles de vacunos, caprinos, caballares y asnales, que ya comienzan a morir ante la falta de agua para el consumo.
Del año pasado no se sabe con certeza cuántos animales murieron. Solo se conocen las cifras, los cálculos a ojo de buen cubero, que hicieron los propios afectados, pero estadísticas serias, como tal, no existen.
Los famosos 144 pozos, que luego se redujeron a 100, no se han construidos. Apenas uno que otro, pero estamos en las mismas, como quien dice, para que todo Colombia comience a recaudar bolsitas de agua para traerlas al sediento desierto, en donde no sabemos qué hacer con el agua reservada en el Cercado, ni con la que vierten los ríos al mar, sin utilizarla para poder desarrollar la agroindustria regional.
Lo anterior nos indica que toda la experiencia acumulada de ‘El Niño’ y de la misma ‘Niña’, al igual que de los intensos veranos, de nada ha servido, seguimos en las mismas.

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