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‘Monchi’, el amigo fiel hasta la muerte que cada domingo visita a su dueña en el cementerio

Parafraseando aquel dicho que dice “que el perro es el mejor amigo del hombre”, ‘Monchi’ se ha convertido en  Fonseca en el claro ejemplo de lealtad canina, inclusive hasta después de la muerte.    
Como si se tratara de una cita infaltable con doña Carmen Frías de Amaya, quien fue su dueña, ‘Monchi’, acude cada domingo al cementerio central a visitarla en su tumba.
Ya ha pasado un año desde que  su ama, su compañera y cuidadora falleció, pero como si aún estuviera de luto y llevara el dolor de su partida latente, a ‘Monchi’ se le ve en el camposanto triste, acongojado y cabizbajo. Inclusive, quienes se lo encuentran en el camino o lo observan frente al sepulcro, aseguran que en los instantes en que permanece allí impávido y como resignado a no volverla a ver, se le escucha un suave lamento.   
Y es que Carmen Frías es recordada en Fonseca como una gran líder del barrio Primero de Julio. A ella, siempre se le veía en compañía de su perro: en misa, en la clínica, en la plaza, en la tienda y a donde fuera, siempre ‘Monchi’ estaba a su lado.
Luego del fallecimiento, la mascota debió cambiar de morada, y fue llevado al barrio El Millón, a  casa de  Diana Amaya, hija de la difunta.  
Fue Diana quien al principio de la pérdida de su ser querido, llevaba al perro hasta el cementerio municipal aliviando no sólo su pena, sino también la del animal que cayó en una profunda tristeza.   
“Cuando  vamos todos a visitar la tumba de mi mamá, sin que nadie lo autorice es ‘Monchi’, el que se sube de primero al vehículo que nos lleva”, sostiene. 
A ‘Monchi’ ya nadie debe llevarlo, en ocasiones por iniciativa propia llega solo a la tumba, y como si se tratara de un ritual, merodea, permanece allí un rato en actitud de postración, da la vuelta y se va.  
Seguros de que su mamá desde el cielo agradece la visita de quien en vida fue su compañero de diligencias y andanzas por el pueblo, Diana cada domingo contrata un motocarro que por mil pesos cada viaje –de ida y de regreso– lo transporta al camposanto, lo espera unos minutos y lo lleva de vuelta a casa. 
“Se fue de este mundo una gran madre, esposa y amiga que hoy ocupa un sitio celestial, la recordamos permanentemente por esa capacidad de  servicio a cambio de nada. Hoy nos queda ese legado que en ‘Monchi’ quedó reflejado y a nosotros como familiares nos quedó en la mente esa persona correcta, con unos grandes consejos, que  ahora multiplicamos en nuestros hijos”, expresó Nolvis Parada Curiel, sobrina de doña Carmen Frías.

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