Diario del Norte - Primer Periódico de la Región Caribe

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Tomar agua directamente de la ‘pluma’, un placer que los riohacheros aún no se pueden dar

II parte
 
Determinar la calidad del agua que están consumiendo los riohacheros, se ha convertido en un tema de discusión entre la empresa operadora del acueducto ASAA, la Secretaría Departamental de Salud y los usuarios del servicio.
Reportes del Índice de Riesgo de Calidad de Agua (IRCA), realizados por la Secretaría Departamental de Salud, generó reacciones en ASAA, al revelar que el líquido presentaba un nivel de riesgo entre medio y bajo.
El gerente de ASAA, William García, indicó que los mayores esfuerzos de la entidad son realizados en materia de calidad, por tanto rechazó los resultados generados por la Secretaría de Salud.
Al respecto, tuvo que intervenir el Instituto Nacional de Salud, que en un primer fallo, indicó que efectivamente el nivel de riesgo del agua era bajo, mientras que en una segunda opinión dijo que el líquido no presentaba riesgos.
Sobre el particular, ASAA cuestionó los protocolos que utiliza la Secretaría de Salud para evaluar la calidad del agua e indicó que el laboratorio de la entidad no cuenta con las certificaciones necesarias.
“Si estamos certificados por el Ministerio de Salud, lo que no tenemos son las calificaciones que otorgan otras entidades, y para eso estamos trabajando; pero los resultados que entregamos sobre la calidad del agua gozan de plena garantía y seguridad”, indicó Gonzalo Araújo, secretario Departamental de Salud.
Mientras que las entidades se ponen de acuerdo, lo cierto es que a diario la población se queja por el estado en que recibe el líquido.
En los últimos meses, por ejemplo, ha sido reiterativa la queja de la comunidad, porque el agua les está llegando con un tono amarillo.
Este hecho generó, incluso, reacciones por parte del Alcalde de la ciudad, quien solicitó a la empresa de acueducto superar de manera urgente el problema.
ASAA indicó que, efectivamente, la calidad del agua se había afectado pero por filtraciones de sedimentos en la red, producto de las labores que ejecuta el Plan Departamental de Aguas.
“De igual forma, la eficacia del servicio se ve afectada cuando, de manera anti–técnica, personas vulneran el tubo de conducción del agua para conectarse al sistema fraudulentamente”, explicó el gerente de ASAA.
Otra de las debilidades que presenta el sistema y que afecta no solo la calidad del líquido, sino la prestación del servicio, es la capacidad de la planta para operar con ciertos niveles de turbiedad del afluente (río Tapias).
Según las condiciones de la planta de tratamiento, cuando la turbiedad del Tapias pasa el nivel 100, es imposible para la empresa su operación, lo que genera su parálisis.
El gerente de ASAA aseguró que este problema solo se soluciona con la construcción del sistema de respaldo, el cual se integraría al acueducto de la ciudad y con ello les garantizarían a los usuarios el servicio.
En ese sentido destacó la ejecución de un campo de pozos con aportes de la Nación y Ecopetrol, para que Riohacha cuente con un sistema alterno de acueducto. 
Mientras esta solución se cristaliza, lo cierto es que pese a las inversiones realizadas por ASAA para entregar agua de calidad, muchos de los recursos se  van perdiendo en la medida que el líquido es suministrado a la población.
Ya sea por las labores que ejecuta el Plan Departamental de Aguas o las perforaciones ilegales a la red, la comunidad sigue presentando sus reclamos porque no están satisfechos con el agua que reciben, y menos en medio de una temporada seca, donde tomar agua directamente de la ‘pluma’ podría ser fatal para la salud.

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