Diario del Norte - Primer Periódico de la Región Caribe

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No llegó la Supersalud a conocer el drama que viven los guajiros

El tema de la salud es más grave de lo que cualquiera se imagina. No solo es la red hospitalaria nacional la que se encuentra colapsada, mejor, quebrada. También el servicio privado de salud tambalea hasta el punto en que de un momento a otro podría desplomarse de una forma tan terrible, que millones de colombianos quedarían sin protección

La situación del país es grave, pero peor aún la que registra la región Caribe, donde La Guajira emerge como la más crítica.

Desde hace mucho tiempo, el Gobierno central ha mirado de soslayo la situación de la salud en La Guajira. Muchos la asumen como una mera quiebra de los hospitales, producto del mal manejo, la intromisión de los políticos, y otros factores propios de los efectos colaterales de la famosa Ley 100.

Ese diagnóstico lo vienen haciendo desde hace tiempo,  y solo se queda en eso, en diagnósticos que engrosan los archivos de las entidades que tienen que ver con la prestación de los servicios de salud.

Pensamos que el paro de los educadores en La Guajira serviría para desnudar totalmente la situación de todo el sistema de salud, no solo el que se presta a los docentes, sino al resto de la población, pero no fue así. A los docentes se les entregó como trofeo el anuncio que la Sociedad Médica dejaría de prestar el servicio, como si esa fuera la solución a un gran  conflicto que cobra muchas vidas.

El Ministerio de Educación, la UT Oriente, el gobierno departamental y los tres municipios certificados, eludieron el análisis a fondo del tema, y dieron por terminado el conflicto.

No pasarán dos años cuando nuevamente los docentes estén exigiendo cambio de operador, debido a que el sistema sigue siendo el mismo, donde el 70 % de los aportes de los beneficiarios y del mismo Estado, se queda en manos de los intermediarios, quienes cobran millonarias sumas de dinero por administrar un sistema que en el pasado se manejaba de forma directa por las mismas empresas prestadoras del servicio.

El caso de los docentes de La Guajira es quizá el más aberrante, pues ellos hacen aportes que van desde los 200 mil pesos en adelante, pero por cada educador, apenas retorna para su salud, la irrisoria suma de 58 mil pesos.

Esta última parte se constituye en uno de los tantos agravantes para que la salud que prestan los sistemas privados y públicos de nuestra región estén atascados. A otras regiones del Caribe les pagan mucho más.

Se ha conocido que en el departamento existen muchos especialistas que no quieren prestar el servicio a hospitales y clínicas, debido a que los pagos son retrasados y por debajo de las tarifas que rigen en otras zonas.

El otro tema tiene que ver con la poca disponibilidad de cama que existe en todo el departamento; no hay un solo centro que preste el Cuarto Nivel, por lo que se deben buscar camas en otras partes del Caribe. Continuamente se ve el drama de familiares, y las mismas EPS, que en forma desesperada buscan una cama en Valledupar, Santa Marta o Barranquilla, como le ocurrió a la EPS del Cauca, que tenía una paciente de un año quemada que debió ser remitida a Montería porque no existían camas más cerca.

El superintendente de Salud, Gustavo Morales, era esperado en Riohacha y lamentablemente no pudo venir. No se saben las razones por las que no conoció personalmente el drama de miles de pacientes que no reciben atención especializada.

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