Climas perturbados PDF Imprimir E-mail
Martes, 03 de Agosto de 2010 05:00

El clima del planeta está profunda y sensiblemente alterado. Y no solo el atmosférico, sino también el político, el social y el económico. ¡Qué momentos más complejos por los que atraviesa nuestro pobre mundo! En los aspectos económicos asistimos a un clima de incertidumbre sobre el modelo económico que debe imperar e inspirar el desarrollo de nuestras sociedades.

La globalización capitalista parece colapsar con el empobrecimiento cada vez mayor de más de las tres cuartas partes de la Tierra, en medio de crisis hipotecarias, de precios de materias primas, alimentaria, de seguridad social, etc. "La globalización no tiene rostro humano", dicen las ONG ambientalistas y defensoras de los derechos humanos, y "para lo que ha servido es para mundializar la pobreza", dicen otras. El clima económico está por darnos nuevas y desagradables sorpresas hacia el futuro, cuando colapse la China y su ‘milagro’ económico irreal y efímero.

En los aspectos políticos está el clima enrarecido por la crisis con Irán, los conflictos de los talibanes, el Medio Oriente donde la paz no se encuentra y más aún con la amenaza de Corea del Norte, un pobre país que es a la vez un gigante nuclear, manejado por una dictadura comunista retrógrada de la era de las cavernas, que subsiste embalsamada como las momias egipcias.

Pero para Colombia el clima político está enrarecido por el efecto bolivariano de una revolución castrista venezolanizada, de visión imperialista expansionista, que quiere reproducir cuadro por cuadro la intención buena del mismísimo libertador Simón Bolívar, que fracasó estruendosamente buscando unir pueblos supuestamente hermanos, una premisa falsa que lo llevó a una profunda decepción y a su muerte en Santa Marta, luego de un agónico viaje desde Santafé. Esto que busca el presidente Chávez es comparable con la ilusión óptica china en el campo económico, donde ha habido un crecimiento insólito en un mundo cada vez más pobre. Son visiones ciegas montadas en supuestos falsos y con actores mesiánicos enloquecidos por encontrar su paso a la historia a cualquier precio. Bolívar estaba equivocado como hoy lo está Chavez, porque pretenden imponer una hermandad inexistente. La verdad es que con estos vecinos no somos ni primos hermanos siquiera, por eso el tal bolivarianismo del Presidente vecino se derrumbará con él, de un momento a otro, con o sin estruendo.

Chávez, por ahora, no ha logrado liberar más que al fantasma de Castro, que medio embalsamado se mueve todavía en las ondulaciones atmosféricas del clima latinoamericano. Ni siquiera ha podido con su país, Venezuela, donde se están sumando argumentos para un atroz retorno a la ‘normalidad’ en cualquier momento. Eso es cuestión de tiempo, que depende mucho del precio del petróleo, o de si se adoptan medidas planetarias contra el cambio climático, que prohíban la explotación de ese combustible fósil. Así se le acabará al presidente Chávez el dinero con el que anda sustentando toda esa mentira bolivariana, comprando presidentes y políticos en todas partes. Al final quedará el inmenso ridículo de la sociedad venezolana que permitió ese error histórico de estar regalando petróleo y financiando campañas políticas por aquí y allá, para lograr apoyos políticos pegados con babas.

Pero en el clima atmosférico da grima ver lo que está pasando: olas de calor, temporadas lluviosas extremas, nevadas nunca vistas, tormentas devastadoras y una gran cantidad de eventos extremos que sorprenden y que cada vez más frecuentemente se presentarán en diferentes partes del mundo. A diferencia de los climas económico y político, el atmosférico sí que nos va a golpear duro. De este clima, de su cambio profundo e indudable por efectos humanos, se habla mucho, pero se hace poco. Todas las discusiones mundiales en la materia han logrado muy pocas cosas en realidad. La cumbre de Cambio Climático de diciembre pasado en Copenhague emitió una declaración, que indica que "hay una firme voluntad política de combatir el cambio climático con urgencia, respetando el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas y las capacidades respectivas". Entre sus líneas se leen frases como que "deberíamos cooperar…", pero sin obligaciones, solo dejando a la voluntad de los países la adopción de medidas de reducción de emisiones y aportes para adaptación de los países menos desarrollados. En otras palabras, no se logró nada.

Las inclemencias se ven en las lluvias torrenciales en toda Colombia, mucho frío en Suramérica y mucho calor en Europa, continente donde se aprecia el dramático descenso de las "nieves perpetuas". Los Alpes están sin nieve finalizando julio y comenzando agosto, como nunca antes. Desde mediados de junio, justo con el comienzo oficial de la temporada de verano, hasta comienzos de agosto, no ha caído agua en la Europa Occidental, donde un sistema atmosférico de alta presión mantiene bloqueados los frentes fríos y cálidos que deberían traer las lluvias. Es dramático el espectáculo, donde se divisan unas pocas partes nevadas en el Mont Blanc, la montaña más alta de Europa, y unas inmensas montañas donde solo se aprecian rocas puntiagudas como agujas, en un paisaje lunar.

Esos efectos del cambio climático generado por el hombre son tangibles, pero los políticos miopes no lo perciben en su verdadero significado y, como Bolívar y su Gran Colombia, han fracasado estruendosamente. Ahora en agosto se inician en Bonn, Alemania, nuevas conversaciones de ministros de medio ambiente, que han demostrado ser unos obtusos negociadores que creen que están vendiendo y comprando mercancías baratas, a sabiendas que está en juego nuestra naturaleza y nuestra vida. "¡Que Dios nos coja confesados!".

 

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