Destinos egoístas PDF Imprimir E-mail
Martes, 10 de Agosto de 2010 05:00
En uno de sus famosos discursos, decía Martin Luther King: Vivimos todos juntos como hermanos, o pereceremos todos juntos como idiotas”. Creo que en estas sabias palabras, está una parte de la clave de la convivencia y existencia humana, vilmente atropellada hoy, por causas tan  insignificantes, que sirven para demostrarnos la magnitud de nuestro egoísmo y el poco amor y respeto que se tiene por la vida.
Empecemos por la ola de criminalidad, en la que son los padres los que entierran a sus hijos, en lugar de ser los hijos los que entierren a sus padres. El concepto de muerte natural se ha ido cambiando por el de muerte programada,  accidentada o motivada por factores distintos a los que nos pueden llevar un fallecimiento regular o normal. Cuando las cifras y el registro de noticias nos llegan a nuestras manos a través de la prensa y por desgracia nos encontramos con la foto de nuestro mejor amigo o conocido, ese que horas antes habíamos visto en la tienda, en el supermercado, en la  esquina o la terraza de su casa, vivo, hablando y departiendo con sus amigos, o de la mano de sus hijos con la esposa, y ahora ya registran su muerte de manos de un sicario, e invitan a sus exequias. Nada puede ser más espeluznante que un drama y un cuadro de esta naturaleza. Hoy queremos dedicar este editorial, para pedirle al doctor Juan Manuel Santos, presidente de  Colombia, que interceda con mayor puntualidad, para evitar que el departamento de La Guajira y todos los del Caribe sigan en esta agonía. Que la proteja del sicariato, que se ha vuelto una modalidad para obtener ingresos a costos  bajos por una mercancía que no puede ser sujeta a precio alguno, como lo es la vida humana. La Guajira, Cartagena, Barranquilla, Córdoba, en fin todo el cordón del Caribe colombiano, que hoy está atropellado por este tipo de delincuencia desdibuja la imagen de tranquilidad, que se necesita para el proceso del crecimiento de la Nación.  Grave sería que mientras luchamos contra el terrorismo, el sicariato se vuelva un apéndice de este, para ir ajusticiando a los protegidos, o matando impunemente para crear una ola de desconcierto e ir debilitando las estructuras morales del país. Fatal sería que esta sea una estrategia (la del sicariato), para ir urbanizando el terrorismo. Y, peor aún, que las autoridades hayan comido de la idea, de que se trata de un simple sicariato, ajeno al terrorismo, cuando no han podido acabar con él, volviéndose como polillas de un neumático, que revientan en cualquier parte. ¿Se puede imaginar la ciudadanía, que aquello que las autoridades llaman hechos aislados, se vuelva como está sucediendo, en crímenes permanentes? En Cartagena se inventó un escuadrón especial de la Policía, que más fue la presentación de corte cinematográfico, que eficiente en la realidad. Habíamos sugerido en otra tribuna, la necesidad, urgente, de hacer un plan envolvente de conjunto  con las fuerzas militares y la Policía, implementando los pagos a los que denuncien estos crímenes y a sus autores. La mejor inversión que puede hacer un gobernante es por la seguridad de sus conciudadanos, pues de ahí depende el desarrollo económico de las regiones. Justamente el atraso nacional se debe al terrorismo y el narcotráfico, y si seguimos siendo laxos, hasta que nos devore la delincuencia por lo que habrá que entregarles todo. A veces las estrategias de seguridad que aplican, me hace recordar al paciente que no soportaba el dolor de oído, y cada vez que visitaba al especialista, salía sonriente porque el dolor se le aliviaba. Así fue a más de cien consultas, hasta que el bolsillo se le rompió; fue a otro especialista y este le dijo: amigo, usted lo que tiene es una garrapata en el interior del oído y lo que le han dado es un fuerte analgésico que duerme la garrapata. Así estamos nosotros.


 

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