Al borde de la guerra PDF Imprimir E-mail
Jueves, 12 de Agosto de 2010 05:00

El doctor Barack Obama, presidente de los Estados Unidos, prácticamente, le ha declarado la guerra a Irán, ante lo infructuosa que han sido las medidas sancionatorias que la ONU aplica por la consecución de armamento nuclear. Entre las medias está bloquearle la obtención de gas y petróleo.

En un discurso, inspirado en la esencia del patriotismo yanqui, les hizo saber a las bancadas y asesores, el peligro inminente que corre Israel y, desde luego, los Estados Unidos, debido   a la carrera armamentista que Irán impulsa a través de elementos de corte nuclear, que trata de conseguir para imponer sus pretensiones, mediante la presión de la fuerza por las armas de destrucción masiva. Los Centuriones Sionistas, que gobiernan a Israel, consideran que los ánimos  están tan caldeados del lado de Irán, que no descartan una arremetida sorpresiva de ese país contra ellos y los Estados Unidos, por lo que están inclinados a realizar lo que han llamado ataque preventivo, que a nuestro juicio deja de serlo, cuando por fortuna lo han anunciado. Y la cosa de verdad toma forma de guerra, pues una demostración muy clara es que se fragua un ataque de prevención, que se deduce de la oferta que Arabia Saudita le ha hecho a Israel de cederle el espacio aéreo. De otra parte, ya están posicionados dos inmensos submarinos nucleares de Estados Unidos y once buques de guerra, más las flotas de Israel, que ya pasaron por el Canal de Suez, en claro despliegue de combate. Los iraníes, en cabeza de su mandatario Mahmand Ahmadinejad, manifestaron que lanzarían 11 mil misiles en un minuto, a sus agresores. El Reino Unido ha convocado a la Unión Europea para que imponga más sanciones, con el objetivo de reducirlos y evitar así la compra de reactivos nucleares con fines bélicos. La situación debiera merecer una alarma de corte mundial, para evitar una confrontación de esta magnitud, en los que llevaría del bulto millones de inocentes. La tendencia de algunos países suramericanos de aliarse con estas naciones como Irán, que tienen el concepto de la muerte como una ofrenda al Ser Superior, no trae nada bueno. El caso del Brasil que con todo el derecho pacta relaciones comerciales, no deslinda de esos intereses de negocios como debió haberlo hecho, la posibilidad de vender elementos de corte nuclear con fines tecnológicos y científicos, y  que luego se enmarque dentro un increíble criterio, de ir juntos, Brasil e Irán, en defensa de la paz mundial. Nadie lo va a creer. De lo que se trata es de crear un imperio fuerte, para enfrentarlo a las otras potencias que le han causado incomodidad. Lo cierto es que el Presidente de Irán tiene en América del Sur, a dos grandes amigos, Venezuela y Brasil, países de posición estratégica, para cualquier eventualidad, y del otro lado del continente están Rusia y la China que respaldan el programa nuclear. El criterio generalizado apunta a que toda esta hecatombe que se está gestando alrededor del uranio, se debe más a intereses económicos, que a fines de mantener la paz, pues de una parte los norteamericanos, al oponerse a un programa de esta naturaleza, muestran su posición protectora ante el universo de países socios y amigos. Pero los que poco creen en los norteamericanos consideran que es otra de las grandes estrategias para no perder la fuente de la riqueza, que la obtienen de los países amigos. Aquí no podemos decir habrá que esperar, porque de la espera, pueden darse dos resultados: o que los gringos nos decían la verdad y fuimos injustos en no aceptar la alerta, por lo que nos sumimos en la desgracia de caer en influencias suicidas o lo que han tratado de hacer estos evolucionarios del siglo XXI es llevarnos a una seudoindependencia, sometida a la explotación de otras potencias que llegaron a ese estado a costillas nuestras.

 

 

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