¡Ay Maicao!

Maicao, nuevamente ante una crisis económica. La otrora ‘Vitrina comercial de Colombia’ nombre que le colocó el amigo Guido Ilidge Barros, cuando esta pujante ciudad fronteriza se constituía en la espina dorsal de la economía guajira y de la economía costeña. Maicao ha salido avante de las muchas crisis que ha padecido en la mayoría de los casos por las medidas asfixiantes del centralismo salvaje que la ha golpeado de manera inclemente e inmisericorde.

Maicao en caída, porque se han venido presentando otras coyunturas económicas que desde el año 2014 la tienen padeciendo, especialmente a su comercio, que cientos de ellos han tenido que cerrar sus negocios por: El alza del dólar que de manera galopante ha golpeado su comercio.

En una crónica que realicé por este mismo medio, ya lo había advertido de lo que se veía venir por la volatilidad del dólar que menguaría y generaría pérdidas económicas en su comercio y/o precios elevados en sus productos y que no serían competitivos con las grandes cadenas de almacenes que operan en Riohacha, Santa Marta o Valledupar y los resultados no se han hecho esperar.

El comercio se languideció de manera abrupta y hoy solo existen calles desoladas de lo que era su floreciente comercio y cientos de comerciantes que estaban establecidos en Maicao y que siempre habían llegado del Líbano, han emigrado hacia otros países con mayor seguridad económica para ejercer su economía de importación de productos que llegan especialmente de Colón, Panamá.

Aunado a esto la pérdida del valor adquisitivo de la moneda venezolana ha traído como consecuencia la llegada de la delincuencia común y organizada de Venezuela hacia este municipio, lo que ha venido generando unos altos índices de violencia como jamás se hayan presentado en Maicao.

Y para colmo de males, la llegada de miles de inmigrantes venezolanos a la otrora ‘Vitrina Comercial de Colombia’, lo que ha aumentado la inseguridad en este bello municipio. Sí la inseguridad que golpea de manera inclemente a sus ciudadanos.

Maicao pareciera que estuviera situada en la Irak en sus momentos más críticos, acá los asesinatos son el pan de cada día, los consejos de seguridad no han dado ningún resultado y el alcalde municipal pareciera que estuviera atado e imposibilitado para solucionar por lo menos el grave problema de inseguridad. Algunas veces Maicao pareciera que estuviera viviendo un periodo de patria boba. Además de todas las crisis que está padeciendo se le aúna los enfrentamientos políticos de toda índole, donde cada uno ataca, pero nadie da soluciones al problema o a los problemas que padece Maicao, por ello esta gran ciudad está en caída libre.

La ciudad fronteriza no da más espera, necesita de manera urgente el apoyo de todos los guajiros. Y la inseguridad rebosó la copa de todos los maicaeros. Así el alcalde municipal lo niegue y sus áulicos. Maicao se ha convertido en una de las ciudades más violentas e inseguras de Colombia. El Gobierno Nacional como siempre y de acuerdo a los intereses de los grandes industriales, quiere es acabarla, y para ello Puerto Nuevo, por donde entran las mercancías del Régimen Especial Aduanero lo cierran cada vez que pueden y lo vuelven a abrir con pañitos de aguas tibias.

Qué horror de este centralismo que nos ha arrasado en todos los órdenes. Pareciera que el guajiro tuviera sangre de morrocón. Maicao necesita con urgencia de la unión de todos sus habitantes y en especial de sus líderes en cabeza de su alcalde municipal.