Trato inhumano, cruel y degradante

Llama poderosamente la atención –entre muchos colombianos– que por tercera vez en la plenaria de la Cámara de Representantes de Colombia en este periodo legislativo se hunda el proyecto de ley sobre la eutanasia.

Se podría afirmar que el mensaje que envía el Congreso de la República al negar este derecho fundamentales de una imposición de una visión del mundo que no todos los colombianos comparten. De hecho, debemos todos ser capaces de vivir dentro de esas diferentes visiones: que se respete la libertad de cada uno de decidir con autonomía sobre su vida y que todo colombiano pueda decidir sobre el destino de su propia existencia.

El proyecto presentado no obligaba a nadie a quitarse la vida, no obligaba a nadie a aplicarse la eutanasia; por el contrario, solo regulaba que quienes quieran hacerlo, lo pudieran hacer. Y los que no lo consideren por posición religiosa, moral, política, ética, pues no lo hagan. Pero que el poder legislativo no regule este derecho, debata y no saque la ley para que no se imponga a los colombianos una restricción total sobre un derecho fundamental, es un retroceso en la democracia actual.

Ahora bien, la Corte Constitucional se ha pronunciado en varias oportunidades sobre que el derecho a la muerte digna es un derecho fundamental enmarcado dentro de la dignidad humana, que va a la par con el libre desarrollo de la personalidad y al derecho a no recibir tratos inhumanos, crueles y degradantes; por lo tanto insta al Congreso a regular la la eutanasia.

De hecho, aunque en Colombia existe la libertad entre las ramas del poder público; el legislativo que son la representación de los colombianos le debería importar lo dicho por la Corte Constitucional, pues ella es la encargada de interpretar la Constitución. La Corte ha interpretado en varias oportunidades que la muerte digna es un derecho fundamental. Por lo tanto, el Congreso debe legislar sobre el asunto debido a que el derecho fundamental ya está dentro del ordenamiento jurídico. No basta con negar en los debates o hundir el proyecto de ley con el cuento de no estar de acuerdo. Ojalá este desacuerdo no sea por posiciones morales o creencias religiosas de los congresistas.

No obstante, el proyecto que se acaba de hundir contenía que tienen derecho a la eutanasia los mayores de 18 años, las personas que tengan una condición física o una enfermedad grave incurable que le genere un sufrimiento insoportable que los lleve a manifestar su deseo libre de acceder a la eutanasia: a morir dignamente.

En síntesis, el Congreso de la República no se compadece con el dolor de muchos colombianos que solicitan morir cuando sufren dolores insoportables. Esto además provoca inseguridad jurídica dejando un hilo muy delgado entre el delito de homicidio por piedad y este derecho fundamental, segundo, el actual gobierno no impulsó debidamente este proyecto de ley y se podría mirar como uno de los grandes fracasos del actual poder ejecutivo. Y por último, ¿le quedó grande al poder legislativo sacar esta ley tan importante para los colombianos?

Hoy las alternativas que le quedan a los colombianos son primero insistirle al Ministerio de Salud que saque una nueva resolución conforme a la nueva sentencia de la Corte Constitucional. Segundo, presentando acción de tutela en el entendido de que es la misma Corte la que ha dicho que los derechos fundamentales en Colombia se protegen a través de esta.

La cuestión es preguntarnos: si la Corte Constitucional ha dictado cómo es este derecho, ha ordenado su regulación y si el Congreso sabe sobre estos pronunciamientos; ¿Por qué se niega este derecho fundamental a los colombianos?

Para concluir, no permitir a un ser humano morir cuando sufre intensos dolores y la medicina no pueda hacer nada para curarlo es infringirle trato inhumano, cruel y degradante. Esto lo prohíbe tajantemente la Constitución.

Por todo lo anterior, debido a que en marzo de 2022 los colombianos vamos a elegir un nuevo poder legislativo; es ahí donde debemos velar por un Congreso que abrace ideas del mundo liberal para que se pueda regular el derecho a la eutanasia.