La incidencia de las redes sociales en las elecciones de La Guajira

Después de dos meses de unas autoproclamadas vacaciones volví a escribir. El motivo en esta ocasión es para tratar un tema supremamente importante que está pronto a ocurrir en Colombia. Las próximas elecciones al Congreso y a la Presidencia de la República.

Pero para dar un análisis objetivo a este tema, creo que es necesario citar ejemplos ocurridos en contextos recientes e internacionales. Que solo con base en ello lograremos darles a entender claramente como las redes sociales terminan siendo trascendentales y decisivas en los resultados de los meses de marzo y mayo.

Hace exactamente 5 años el país potencia a nivel mundial dio el mayor ejemplo sobre la incidencia de las redes sociales en resultados electorales. Donald Trump en un día histórico es elegido presidente de los Estados Unidos de Norteamérica; jamás una nación tan poderosa a lo largo de la existencia de la humanidad había definido su futuro permitiendo que por medio de la influencia de las redes sociales sobre sus usuarios, las opiniones dieran un vuelco de 180 grados favoreciendo al multimillonario Trump.

El tema consistía en darle a conocer al candidato cuáles eran los gustos y opiniones particulares de los ciudadanos por medio del análisis de sus interacciones al momento de utilizar las redes, la idea resultó siendo todo un éxito al momento de aplicarla.

En estos momentos en Colombia se está librando una batalla campal entre los candidatos a presidencia en donde las redes sociales están sirviendo de plataforma para que los ciudadanos desde la comodidad de su hogar observen los discursos y aprueben o desaprueben desde su libre arbitrio el más adecuado para el país.

La candidatura sorpresiva de Rodolfo Hernández es sin lugar a dudas la revelación de la temporada preelectoral. Las características más significativas del exalcalde de Bucaramanga han sido establecer estrategias mediáticas en donde las redes sociales se establecieron como un eje fundamental. El discurso manejado por el candidato Hernández está basado en el tema anticorrupción, en el clientelismo y burocracia, componentes políticos que desde siempre han hecho parte de este medio.

Pocos llegaron a pensar que los ‘en vivo’ (live) hechos por el exalcalde de Bucaramanga mediante la plataforma Facebook; surgieran algún efecto.

Se equivocaron de todos los candidatos a la Presidencia, el que más genera mayor número de interacciones en cada publicación es Rodolfo Hernández, incluso dejando por detrás al favorito Petro, esperemos a ver cómo sigue avanzando el tema.

Por otro lado, están los candidatos al Congreso de la República; desarrollando unas estrategias electorales ortodoxas, generando convergencia ciudadana con la típica caravana de carros lujosos, publicidad exagerada y presumiendo poder financiero avasallante, ignorando que el electorado de opinión ha venido desarrollando un pensamiento colectivo conducente a entender que el candidato entre más dinero gaste menos capacidad de compromiso social tendrá si llega a ser elegido. Lo ‘in’ ahora es el debate por medio de las redes, la publicación de ideas que puedan brindar soluciones a los problemas sociales, mediante las redes el candidato con sus ideas y propuestas puede llegar a miles de personas a un costo bajo, sin desplazarse hacia escenarios que generen costos elevados de logística.

La idea es llegar a la mayor cantidad de ciudadanos con bajo costo, a menor tiempo y motivarles la sensibilidad emocional. Quedarse en la estrategia de siempre es ser testarudo, es ir en contra de los beneficios que otorgan los avances tecnológicos, lo adecuado es andar a la par del mundo y no quedarse estancado en el medio utilizado en el pasado.

Las campañas políticas se han vuelto costosísimas, al punto que todo aquél que pretenda aspirar y tener posibilidades de triunfar debe por lo menos contar con tener la suma de 8 mil millones de pesos a su disposición. Todo esto ha ocurrido porque el ambiente está completamente saturado, la ciudadanía ya no cree, la convergencia ciudadana desapareció, el diálogo popular ya no existe y la estrategia política tradicional más usada es la de captar grandes caciques electorales y junto con la mochila pesada asignarles responsabilidades el día de las elecciones.

Tanto el sector político, como el sistema y la ciudadanía están sumergidos en un espiral peligroso en el que la única salida es la promoción de ideas por medios digitales y diálogo popular.