¿Qué es la universidad pública?

El sentido de lo público ha venido erosionándose y desprestigiándose, por lo tanto, resulta necesario describir y definir qué puede concebirse como lo público. Lo público por sustracción puede definirse como aquello que no es privado, que no es propiedad de una persona o de un grupo de personas.

Por lo tanto, lo público corresponde a un bien o un servicio que sirve a todos, inclusive al sector privado. Un símil con lo urbano puede ayudar, podemos hablar de espacio público como aquella área, aquel espacio, en el cual todos podemos estar, todos podemos transitar y todos nos podemos encontrar, hablar y pensar.

Inclusive se puede llegar a mencionar que lo público pertenece a todos. Lo público no es lo estatal, pero depende de lo estatal para hacerse posible y exigible. Así, la educación pública es un servicio para todos. Al mismo tiempo que facilita el acceso de niños y jóvenes de los diferentes sectores sociales, sirve para cualificar y colmar la demanda de mano de obra en el mercado laboral. Por consiguiente, cuando se habla de universidad pública tenemos que tener claro que esta institución es un instrumento al servicio de la democracia y del mercado.

La universidad universaliza tradición, saber y conocimiento. No obstante, la universidad pública en particular permite abordar temas, sistemas y teorías, que en sí mismas no tienen un valor productivo, pero se mantienen criterios éticos y estéticos acerca del funcionamiento y de la interpretación de lo que sucede en la sociedad. De esta manera, se debe ser prudente para afirmar que la inversión en educación superior pública sea rentable. Se ha llegado a señalar que programas, carreras y asignaturas no deberían impartirse, que se  trata de capacitar, no de formar. Por consiguiente, materias como filosofía, historia del arte, psicología, sociología o arqueología entre otras, deberían archivarse en los anaqueles, pues un país moderno no los necesita.

De la misma manera la demanda laboral no los requiere. Se necesitan técnicos sin ética y economistas sin estética. La universidad pública no puede hacerlo todo, pero para el caso colombiano sí puede cumplir algunas tareas transcendentes, primero la función de generar oportunidades de acceso al conocimiento a sectores socioeconómicos carentes de capacidad de compra para acceder a conocimientos y tecnologías; segundo, promover el desarrollo y evolución de la sociedad a partir de generar investigación sobre las condiciones particulares del territorio, la economía y la sociedad, además presentar diseños y soluciones.

La tercera función la imponen los procesos en boga estrechamente ligados a la globalización, al desarrollo de las tecnologías de la información y comunicación, a la biotecnología, y muy recientemente a la carrera espacial, a la cual debemos vincularnos.