Grandes desafíos para La Guajira

Una parte de la dirigencia guajira (porque otra parte ha hecho bien la tarea, como por ejemplo el gobernador Nemesio Roys Garzón, la Asamblea departamental, el representante Alfredo Deluque Zuleta, la academia en cabeza de su rector Carlos Arturo Robles Julio, dos o tres alcaldes que no voy a mencionar, entre otros), que no saca aclamado en su calificación por tantos desafueros y tantos entuertos y tantos errores y horrores que se han cometido con esta majestuosidad que emerge en lo más septentrional de nuestro país, llamada la península de La Guajira que como el mismo desierto se ha batido contra todos esos desafueros y ha salido airosa gracias a la enjundia de un pueblo sufrido, mal tratado por el mismo clima y por el mismo abandono del Gobierno central, pero siempre como la canción del inmortal compositor Rafael Manjarrez Mendoza, se mete altanera, como engreída a ese mar inmenso también lleno de fábulas, pero de riquezas que a medias ha servido para desarrollarnos no como queríamos pero con las limitantes de nuestros propios dirigentes que muchos de ellos se quedaron cortos y miopes en el espacio y en el tiempo. 

Por ello, los desafíos que tiene La Guajira son inmensos, pero si los planificamos bien son realizables.  Antes hay que vencer otros desafíos, los que nos han llevado por la marea alta de la corrupción, de la desidia y del mismo abandono por parte de un gobierno central donde nos hemos convertido en despojos de supervivencias, de ahí los casos alarmantes de desnutrición donde la población indígena ha sido la más afectada y cientos de ellos han muerto de la manera más vergonzante ante la irresponsabilidad y la desidia del mismo Gobierno nacional, que ha incumplido por ejemplo con la Sentencia T-302 del año 2017 y que pretende el Gobierno nacional que se le dé cumplimiento con el presupuesto departamental, cuando lo ideal sería un Conpes para dar cumplimiento a esta sentencia de la Corte Constitucional.

Otra de esas olas   bravías   que se han traducido en mala calidad educativa en las pruebas de Icfes y de saber que han dado al traste con una educación maniatada por la mediocridad y la ineficiencia de quienes la dirigieron de una manera oscura y ruinosa, como fue la intervención estatal que fue un fiasco para el Departamento. Gracias a Dios que de nuevo el Departamento asumió las riendas de la educación pública en la península. Hay que levantar el vuelo para que el estudiantado guajiro ocupe posiciones que conlleven a un mejoramiento significativo en su calidad, en su investigación y para que la ciencia y tecnología deje de ser una quimera en esta región del país. Se ha avanzado bastante en el área de ciencia y tecnología, abanderada por la Universidad de La Guajira. 

Otro de los grandes desafíos que tenemos por delante es de disminuir los altos niveles de ineficacia e ineficiencia en la gestión pública, en la mayoría de los casos en varios municipios damos grima, a nivel Gobernación se ha avanzado bastante gracias a una buena labor administrativa de nuestro gobernador Nemesio Roys Garzón en el área de eficiencia y eficacia, por ejemplo en la competitividad en los últimos dos años hemos subido dos renglones.

Otro de los grandes desafíos es lograr la paz política que cada día se enrarece más producto de los odios y de las maquinaciones políticas por ostentar el poder no para bien de una comunidad sufrida, sino como trofeo personal, el canibalismo ha sido el pan de cada día; en una galopante corrupción que a todos nos deja impávidos, pero que el miedo y la justicia por tantos desafueros no la ponemos por delante de nuestros objetivos y de nuestros propósitos por las próximas generaciones.

Pero lo más importante es lograr salir de esa clandestinidad en que hemos vivido desde finales del siglo XIX y que se ha convertido en nuestro talón de Aquiles para lograr propósitos comunes con el Gobierno nacional.  Por ello es de urgencia manifiesta que el Gobierno nacional se comprometa con la construcción de la segunda fase de la represa del Ranchería, si es con capital privado mucho mejor, pero lo importante es que se construya y que La Guajira cuente de verdad con unas vías de interconexión para lograr los objetivos de la productividad y la competitividad, de lo contrario continuaremos lamentándonos de nuestros males y de nuestros pesares.