Prometerle al pueblo es deuda social

Estamos en época de política y la verdadera política de quienes sean elegidos por el pueblo es gobernar bien al servicio del bien común y con privilegio de interés general.

En la participación democrática de elegir a nuestros gobernantes no es lo mismo el candidato en campaña que  elegido, montado en el trono como ganador.

En campaña política, el candidato ofrece en las plazas públicas sin tener seguridad de que va a ganar. Son expectativas, en su conciencia solo hay aspiraciones en visitas, se reúne con la gente del pueblo con el fin de conseguir los votos (que es un derecho y un deber ciudadano) para ganar las elecciones y solo promete porque todavía no tiene nada que dar. En política lo fácil es hablar, lo difícil es hacer.

Ya elegido ganador de las elecciones, montado en el trono es otro cantar. Lo que se le promete al pueblo es una deuda social y si está en el programa de gobierno y no cumple se le revoca el mandato, tal cual lo dice el Artículo 103 de la Constitución Nacional como mecanismo de la participación del pueblo en el ejercicio de su soberanía.

“La democracia es el gobierno del pueblo y el pueblo está por encima de sus dirigentes”, decía el líder liberal Jorge Eliécer Gaitán.

“Al pueblo no se le puede mentir, lo prometido es deuda”, dice un adagio. Al pueblo hay que rendirle cuentas después de un tiempo determinado de estar gobernando. Y el político, si no va a cumplir, no prometa y espere montado en el trono para que gestione proyectos para aumentar el índice de desarrollo y así pueda disminuir las necesidades básicas insatisfechas y de lo que esté a su alcance para bien y desarrollo del pueblo y no quedarse solo en promesas como dice la canción de Mateo Torres, grabada por Silvio Brito y el ‘Pangue’ Maestre.

A veces el interés de montarse en el trono es personal de bolsillo y el pueblo con el ojo largo, cansado de esperar, pasa el tiempo y termina el mandato y no hizo nada o hizo poco de lo que ofreció al pueblo. Solo promesas te volviste al fin.

En el trampolín entre campañas políticas y ganar las elecciones se encuentra envuelto lo que se le promete al pueblo y como fines esenciales del Estado, debe servirle a la comunidad con un buen gobierno y para bien de todos.

Son dos momentos distintos: Candidato en campaña es cuando le promete al pueblo para que el pueblo lo elija y el ganador elegido debe cumplir lo que al pueblo le ofreció.

Ya el pueblo le cumplió con elegirlo. Ahora cumpla usted, haga una buena administración, gestione con transparencia, honestidad y buen comportamiento para que el pueblo quede contento. Cumplir lo prometido en su deber de Estado social y democrático de derecho.