Jhon Jairo Daza Morales

Un 23 de febrero, de 1977, una noche llena de estrellas y de luna llena, nace un niño alegre, inquieto, carismático, quien se hacía querer de todo el mundo, puse lo que tenía lo compartía sin importarle quedarse él sin nada (herencia de su abuela Yiya).

Sus padres son: Jairo De Jesús Daza Hinojosa y Nidia Esther Morales Miranda, tiene dos hermanos: Jorge Luis ‘Vivi’ y María De Los Ángeles Daza Morales ‘La Nena’.

John Jairo es padre de tres preciosas niñas: María De los Ángeles Daza Annichiarico, Verónica Isabel y Valery Isabel Daza Barahona; las dos últimas nacieron de la unión con su compañera: Justa Yarley Barahona, conocida popularmente como ‘la Mona’.

Sus estudios de primaria los realizó en Becerril, departamento del Cesar, en el Colegio Fidel Torres Hernández, el bachillerato en el Colegio Hugues Manuel Lacouture de La Junta, viviendo en la casa de su adorada abuela Dilia María Hinojosa Sierra, quien hizo de acudiente.

La infancia de mi inolvidable sobrino transcurrió llena de paisajes de cultivos de algodón, sorgo, y pastizales de guinea y bufel, pues su papá laboraba en la finca Santa Eulalia, jurisdicción de Becerril Cesar, de propiedad de nuestro tío Tobías Hinojosa, había mucho ganado, y también maquinaria agrícola para preparar más de 500 hectáreas de tierra que se sembraban de algodón todos los años, en una ocasión que fui a visitar a mi hermano Jairo a dicha finca jugando con mi sobrino le di un pellizco en un lunar y fue llorando donde su mamá diciéndole que le había hecho una pequeña herida y resulta que era un lunar, que él no sabía que lo tenía, su madre le explicó que era algo natural de nacimiento.

John Jairo era gago, herencia de los Hinojosa, cuenta uno de sus entrañables amigos Saúl, que una vez Nidia su madre llegó llorando al colegio diciendo que su hijo no quería volver al colegio, pues le daba pena y le preocupaba que se burlaran de él, ese acontecimiento fue el inicio de una gran amistad que solo separó la muerte entre Saúl, Yobani, Alexis y John, desde ese día se unió el gago a la pandilla, compuesta por estos cuatro personajes quienes compartieron travesuras y aventuras a granel, a John le fascinaba que le dijeran ‘Power’, se auto bautizó así, sus parceros no le decían otro nombre, lo consideraban el eterno ‘Capitán Power’. La mayoría de sus aventuras fueron en el campo, disfrutaban los baños en el río Maracas.

Cierto día encontraron un árbol de mamón muy frondoso y con su cosecha a plenitud estaba súper cargado, a ‘Power’ se le ocurrió enseguida que con esa fruta tan apetecida y regalada tenían la oportunidad de un gran negocio en el colegio, aquí vamos es hacer billete pues “Yo necesito comprar un Mitsubishi”, era su sueño, desde aquel día casi no llevaban cuadernos ni libros solo mamones, los vendían en bolsas de hielo en recreo, las ventas iban creciendo cada vez más, con ese lucrativo negocio, se daban sus gustos y ahorraban para la compra del Montero Mitsubishi, con lo que no contaba la pandilla era que en  una recocha colegial de las que nunca faltan empezaron a tirar pepas de mamón y una de ellas impactó a una compañera y por poco le saca un ojo, esta jovencita denunció ante las directivas del plantel a los cuatro intrépidos mercaderes de mamones, revisaron sus bolsos y les decomisaron el abundante cargamento, les prohibieron seguir con aquella venta tan gananciosa, siguieron visitando los montes, debían cambiar de estrategias, de repente ‘el Capitán Power’ comenzó a gritar lo encontré, lo encontré, era un árbol de guamas silvestres, ahora si vamos a poder comprar el Mitsubishi.

La compañera de John, nos comenta: en la casa sus hijas y yo le decíamos ‘Pa’, era nuestro hombre de la carita feliz, en todas partes dejaba su marca, una carita feliz, así lo recordamos eso nos identificaba, la sobrina le decía el tío feliz, lo amamos de aquí al infinito y hasta más allá, mi gran amor, padre de mis dos hijas, nos conocimos en el año 2004, y a principio del 2005 ya vivíamos, fue un amor pleno, y Dios nos bendijo rápidamente regalándonos una hija, Verónica Isabel, un gran padre John Jairo, gran amigo, gran cuñado, gran yerno, excelente compañero, inteligente, sabio, sutil, ágil, muy carismático, le encantaban las mujeres, adoraba los niños, buen tío, vivimos muchos momentos gratos y guardo del los mejores recuerdos, hasta los disgustos los recordamos y reímos de sus ocurrencias, apasionado por sus dos hijas, era quien las matriculaba, el que asistía a las reuniones, era un acudiente perfecto, no fallaba jamás a un compromiso relacionado con sus hijas, las llevaba al parque, programaba paseos con ellas, hasta al banco iba con ellas, no entiendo que pudo haber pasado en ese fatídico accidente, si era tan  piloso, todavía no me explico, su partida me dolió y me sigue doliendo termina diciendo.

Su hija Verónica nunca olvida su viaje al cerro de la falda, la invitó su padre, y grabó un video, su papá llevó una cartelera y un anillo, y en dicha escena emocionante le pidió a su mamá se casara con él, lloró a mares súper emocionada.

Su mamá dice: mi hijo era un ser humano intachable, muy noble, con un corazón grande, inmenso, muy caritativo, servicial, enamorado de la vida, nunca habló de la muerte, tenía muchos sueños, fue un excelente hijo, no tengo una sola queja de él, vivía pendiente de lo que necesitara su papá y su mamá, los llamaba a cada rato, nos preguntaba si ya habíamos comido, y hasta si nos habíamos bañado, difícil encontrar un padre como él, sus nietas tuvieron el mejor padre, cariñoso y complaciente, les limpiaba los zapatos, les ponía las moñitas, pendiente de sus citas médicas, adoraba a su única hermana, y a su primera hija la bautizó María De los Ángeles en su honor, le decía nena, a su segunda hija la programó que naciera el 15 de septiembre para que cumpliera años junto a su queridísima hermana, y le pidió que le bautizara la tercera, esos eran amores de los que ya no vienen, incondicionales, con su hermano Jorge jamás discutió, echaba bromas con su mamá, la picaba para ver sus reacciones y reía, a carcajadas, dice Nidia que su hijo era muy servicial, llegaba alguien vendiendo tamales por ejemplo, y se los compraba todos porque había que colaborar, les daba el valor  total y les decía tu veras si quieres seguir vendiendo, cuando salía a comprar algo si veía a alguien necesitado le regalaba el dinero y decía después compro eso, esta persona está más urgida que yo, por eso dice su mami, esta muerte ha sido demasiado impactante mi hijo no merecía morir todavía, no me acostumbro a vivir sin él, era mi amor lo más lindo que yo tenía, termina diciendo, murió el hombre más complaciente que existía sobre la tierra.