Lo de Shanghái no es cuento chino

Finalmente ocurrió lo que allí la gente no deseaba que pasara, pero no hubo otra solución para poder enfrentar mejor la situación. Desde el lunes 28 de marzo inició el confinamiento de los 25 millones de personas que residen en la ciudad china de Shanghái. ¿La razón? Porque en dicha ciudad se acaba de presentar el peor brote de Covid-19 desde el inicio de la pandemia, siendo este brote incluso el más alto presentado en todo el entero país asiático.

Para este propósito de confinar la población como mecanismo para bloquear la propagación del virus y el avance de la ola de contagios, la ciudad se dividió en dos: la mitad oriental, Pudong,  inició el confinamiento por cuatro días el lunes 28 y desde el viernes primero de abril, la otra mitad occidental de la ciudad, la parte histórica y más poblada, Puxi, continuará con otros cuatro días de confinamiento hasta el martes 5 de abril.

Este nuevo tipo de confinamiento, denominado “gestión estática”, implica que los habitantes de Shangai están impedidos de salir de sus hogares si no cuentan con un permiso de movilidad para realizarse las pruebas diagnósticas. Es un escenario muy similar al que se dio en muchas partes del mundo en el año 2020 cuando la pandemia exigió de los países este tipo de medidas para enfrentar la propagación del virus y cuando aún la humanidad esperaba la aparición de la vacuna para poder prevenir la enfermedad causada por el coronavirus SARS-CoV-2.

En esta megaciudad china (la sola Shanghái tiene la mitad de la actual población de Colombia), sus habitantes debieron vivir escenas que parecían ya ser “cosas del pasado pandémico” pero que regresaron en el pasado mes de marzo justo en el tercer año de esta tragedia en la salud pública mundial, como por ejemplo las caóticas aglomeraciones de personas en tiendas y supermercados para abastecerse de comida y otros elementos de primera necesidad, aunque las autoridades informaron haber garantizado suficiencia de alimentos y dichos artículos.

Por eso, pocos días antes del inicio del confinamiento de la primera mitad de la ciudad, en Shanghái sus almacenes y mercados se llenaron de filas, empujones, hubo congestión vehicular hasta que ya iniciada la “gestión estática”, las calles y los comercios volvieron a quedar solos como si la ciudad estuviera deshabitada, tal y como fue la constante en muchas urbes del mundo por la pandemia hasta hace muy poco tiempo.

La población de Pudong que como se mencionó es la mitad oriental de Shangai por donde inició este nuevo confinamiento, ya venía con varias semanas de cuarentena pero ante los nueva ola de contagios, las autoridades decidieron obligar al nuevo confinamiento a la totalidad de esa parte de la ciudad desde el pasado lunes.

Debe tenerse presente que esta ciudad china se había constituido en un modelo de contención del virus, habiendo registrado 400 contagios y siete fallecidos desde enero del 2020 hasta febrero de 2022. La estrategia para lograr esos números había sido limitar los confinamientos a edificios o barrios para preservar así la reactivación económica de una ciudad que es un auténtico centro internacional de negocios. Sin embargo, las autoridades de Shanghái debieron pasar ahora al confinamiento total porque vieron que sus controles iniciales para la contención del virus desde el 2020, se vinieron abajo en este 2022 con la llegada de este brote por la variante ómicron.

Esa situación se evidenció cuando la Comisión Nacional de Salud mostró que la política de China de “cero covid” había resultado fallida, al reportar que en un solo día, el martes 29 de marzo, se presentaron en dicha ciudad 6 mil casos nuevos de la enfermedad Covid-19, casi el 100% asintomáticos lo que puede ser atribuible según los expertos al hecho que cerca del 95% de la población en esa ciudad posee ya aplicado el esquema completo.

Si bien en la ciudad se observó hasta ahora un comportamiento disciplinado de la población con estas medidas, como era esperable, el malestar ya comienza a asomarse así como el descontento progresivo, inicialmente manifestado en forma de críticas en redes sociales.

Con lo ocurrido en Shanghái, cobran suma importancia las 3 advertencias de Jarbas Barbosa, Subdirector de la Organización Panamericana de la Salud –OPS–, que fueron dadas a conocer hace unos días y que no pueden pasar desapercibidas para las autoridades sanitarias y la población en general en los países de las Américas: primero, que “los contagios y las muertes por Covid-19 están disminuyendo en la mayor parte de nuestra región, pero todavía se registran demasiados casos y muertes cada día, un claro indicio de que la transmisión aún no está controlada”; segundo, al mencionar que si bien “el virus nos pone a todos en riesgo”, exhortó que se debe priorizar la vacunación de ciertos grupos poblacionales, por lo que “los países deben continuar enfocándose en la protección de los más vulnerables, como los adultos mayores, los inmunodeprimidos, los trabajadores de la salud y otros grupos de alto riesgo”; y tercero, al referirse no solo a la vacunación para prevenir la enfermedad Covid-19 sino también contra difteria, fiebre amarilla, papiloma humano, poliomielitis, sarampión y rubeola, añadió  que “no podemos perder tiempo…Tenemos la experiencia, las herramientas y los conocimientos para ponernos al día con las vacunaciones perdidas, prevenir enfermedades y proteger a nuestras familias hoy y en el futuro”.

En Colombia los reportes diarios de las autoridades sanitarias nacionales en la última semana muestran que si bien se reportan menos casos activos de Covid-19, aumentan poco a poco los nuevos casos y los fallecidos. Por eso, si no se quiere que de la actual fase de mitigación de la pandemia en la que hoy está este país se pase otra vez a la fase de contención con picos de contagios y fallecidos, debe seguir el avance sostenido del Plan Nacional de Vacunación (PNV), pero también se debe obrar por parte de la población en general con disciplina y prudencia, observando las medidas de bioseguridad y autocuidado que son suficientemente conocidas por todos.

Así las cosas, recurrir a un nuevo confinamiento para evitar la propagación del virus como acaba de pasar en esta ciudad china, es algo que sería terrible para niños y adultos, especialmente en su salud mental, pero puede volver a ocurrir si quienes residen en Colombia no completan sus esquemas de vacunación, se relajan y descuidan sus medidas generales de protección y bioseguridad. Si se cree que esto no es posible que pueda ocurrir en este país, debe mirarse el caso de Shanghái, y se podrá comprobar que no es cuento chino.