23 de abril, un viaje al saber que solo el libro permite tener

Miguel de Cervantes Saavedra fue un novelista, poeta, dramaturgo y soldado español considerado una de las grandes figuras de la literatura española, quien se resaltó por crear al ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha, donde se narran las aventuras de Alonso Quijano, un hombre que de tanto leer novelas de caballería acaba enloqueciendo y creyendo ser un caballero andante, nombrándose don Quijote de La Mancha.

Libro que nos motiva a valorar el saber de los pueblos, dibujado en la imagen de Sancho Panza, las tantas  reflexiones que se narran sobre las  virtudes, los valores, la fallas  humanas en la practicada de la  libertad, la justicia, el honor, la solidaridad, el afecto, la rabia, la envidia, entre otros, dejando moralejas que hoy en día siguen vivas en las acciones humanas y que solo la lectura de obras íntegras como ella podrán permitir abrir la mente e incidir para que el  comportamiento humano sea cada vez más justo.

En honor a esta ingeniosa y célebre obra, a su autor se le rinde homenaje, al idioma, a las letras, a los libros y casualmente, a la fecha del 23 de abril, el  fallecimiento del más prestigioso dramaturgo inglés, William Shakespeare. De ahí que ambas lenguas compartan el día. Estos autores  abrieron las puertas a las distintas obras del lenguaje escrito, de aventuras que narran el contexto,  la realidad, la riqueza cultural y natural que cada autor inyecta a su libro.

Por tanto, es un honor a la  lengua española que se celebra cada 23 de abril el Día del Idioma y de los Libros. Recordar que leer es  un disfrute, una aventura que se puede recorrer tomando el autobús de las letras o el avión de las palabras, esas que permiten soñar, creer y desarrollar las competencias más fundamentales para el crecimiento de la sabiduría y la inteligencia humana.

Lamentablemente, son otros vuelos y aventuras las que han tomado muchos colombianos y guajiros, por tal situación, el aterrizaje y las paradas no han sido las deseadas, ya que se cree que leer que es aburrido, es triste decirlo y reconocerlo, en las instituciones educativas muchos de sus  maestros, estudiantes y padres de familia también creen que es una pérdida del tiempo.

Esto ha llevado a que las bibliotecas estén caminando hacia la extinción, que las bibliotecarias se sientan tristes al ver que las páginas de los libros no sean abiertas por los niños, jóvenes y adultos, que solo el olvido, el polvo y el silencio de las letras las acompañe.

¿Qué está pasando y qué ha pasado? No existe o no se ha querido crear la cultura de la lectura en las familias, ni en las escuelas, hay otros intereses que se cree que son principales y todavía se preguntan ¿por qué no avanzamos? Por Dios, la base de un buen viaje no son los pasajeros, es el avión o el autobús que los transporta, solo los libros, los buenos libros, permiten que un buen aterrizaje y que los procesos sean equilibrados, que hayan más  personas pensantes y no ignorantes, esperando que el otro haga por ellas.

Por ellos, por el valor de los libros, por el respeto de quien escribe la historia, esta fecha no solo debe conmemorarse haciendo hermosas  decoraciones y actividades simbólicas que realmente quedan plasmadas solo en fotografías, que sea un espacio para que los niños, jóvenes y maestros discutan temas que ya han explorado en los múltiples libros que se les permite recorrer para que sus mentes no sigan  vacías, sin recuerdos de sucesos históricos que les contaron a través del mundo de la escritura, que seguro serán vitales para su crecimiento y que solo los libros pueden permitir.