La Guajira, pluriétnica y multicultural

Con el lanzamiento de la campaña “Vive La Guajira Pluriétnica y multicultural” por parte de la Gobernación del departamento en cabeza del gobernador Nemesio Roys Garzón a través de la Secretaría de Juventud y Cultura, se anotó un hit en honor a la etnia wayuú, nuestra etnia, tal como lo expresara Carmen Garzón Freyle, gestora social de La Guajira: “Somos orgullosos de nuestra raza y nuestra herencia” demostrando con ello orgullo por sus ancestros.

De igual manera, el gobernador participó activamente en esta gran campaña, con el sombrero wayuú en primer plano, así como todas las dependencias de la Gobernación, luciendo el día lunes 2 de mayo y que se contagió en todos los colegios públicos y privados del Departamento. Iniciativa que nació en la oficina de cultura departamental.  

Campaña que recibió el reconocimiento por parte de la ministra de Cultura, Angélica María Mayolo Obregón, felicitando al gobernador Nemesio Roys Garzón, luciendo un sombrero wayuú y resaltando el objetivo de la campaña donde el director de Cultura departamental, Elis Jacobo Gómez, estaba que no se cambiaba por nadie por esta iniciativa tan exitosa que traspasó la frontera de la patria. Es la primera vez en la historia que una campaña tan extraordinaria hace eco en todos sus habitantes, para resaltar a nuestra gran raza wayuú. 

Es bueno recordar que cuando La Guajira arribó a sus primeros 35 años de vida administrativa, el Fondo mixto para las promociones de las culturas y las artes, editó en la época, el título de esta columna, que se convirtió en el premio departamental de ensayos, siendo gobernador de La Guajira, el sociólogo Álvaro Cuello Blanchar y la directora del Fondo mixto Zoraida Salcedo Mendoza.  

El comité evaluador de estos ensayos estuvo conformado por el exdirector de planeación departamental y catedrático de la Universidad Nacional, Normando Suárez Fernández y también por el sociólogo e investigador, Simón Martínez Ubarnez. Traigo a colación esta importante impresión que continua vigente con lo allí expuesto por los ensayistas: María Idalides Plata de Brujes, Ángel Acosta Medina, Karen Beatriz López Hernández, José Polo Acuña y Pedro Guillermo Velandia Moreno, quienes realizaron una investigación profunda y científica sobre La Guajira pluriétnica y multicultural.  

Normando Suárez Fernández, uno de los grandes profesionales con que cuenta esta tierra y un investigador nato de su departamento lo expresaba en este importante libro de consulta: “En desarrollo de las políticas culturales del Departamento, caracterizadas por un enfoque de pensar globalmente pero actuar localmente, el Fondo Mixto para la Promoción de la Cultura y las Artes de La Guajira –Gobernación de La Guajira y Ministerio de la Cultura–, adelantaron la primera convocatoria del premio Departamental de Ensayo: La Guajira 35 años. El objetivo de la misma estuvo orientado a la recuperación y fortalecimiento de la identidad cultural-territorial de un pedazo de la geografía colombiana, que ha logrado trascender de lo local a lo nacional en sus múltiples manifestaciones cultuales” y puntualiza más adelante “… que el pueblo guajiro debe navegar en el mundo de la globalización con el conocimiento, la información y la educación como brújula pero con la identidad cultural como ancla”. 

Una verdad de apuño que no necesita discusión y que han pasado 22 años y todavía andamos buscando esa brújula que no hemos encontrado y el ancla se ha perdido también en los vericuetos de la ineficiencia y de la ineficacia y el conocimiento, la información y la educación la continuamos manejando a medias y el mundo globalizado pasa por nuestras narices y todavía no hemos aprendido la lección y hemos perdido un tiempo maravilloso con nuestras fortalezas y oportunidades para que La Guajira avance por la autopista del desarrollo. 

Aparentemente continua con muchos baches y todavía sin pavimentar en su área geográfica y pareciera que los caminos de herraduras de nuestros procederes y de nuestros actuares continúan cabalgando en la línea de la mediocridad para mantener esa guajira pluriétnica y multicultural que debe ser la guía o la referencia de lo que somos como departamento y como península ancestral y que no debemos cambiarla por factores exógenos que le han hecho mucho daño en ella. Buena por esa gobernador Nemesio Roys Garzón, esa ancla que estaba perdida en las profundidades de la ineficiencia y creatividad; usted ha encontrado esa brújula. 

Tomando algunas referencias de estos grandes investigadores podemos resumir en primera instancia lo que es la cultura wayuú: “son los wayuú, los miembros de un grupo étnico, que tienen su propio asentamiento en el departamento de La Guajira, se distinguen por su forma tan peculiar de comportarse atendiendo a una idiosincrasia particular que arraiga una cultura sin procedentes. La cultura indígena wayuú, la constituye la Gran Nación Wayuú, que hace más de 500 años, ha venido recibiendo influencias externas, propiciando cambios significativos en el seno de esta colectividad…”. 

“La quimera estampa del guajiro y de La Guajira quedó tan fijada en la mente del resto de colombianos, que todavía resulta difícil encontrar una referencia nuestra en los medios de comunicación sin que aparezcan los calificativos de “población o tierra exótica”, “misteriosa”, “enigmática”, “de leyendas”, entre otros, aunque “muchos de los periodistas que se internan en el desierto, incrédulos de que nuestra realidad es superior a las fantasías, mareados por el espejismo de la pampa, pierden las nociones de la naturaleza, tiempo y espacio, y les perece ver salir el sol de noche, así como se sienten amenazados por hombres fantasmas con flechas envenenadas o escuchan chillidos de sirenas y rumores de multitudes que vienen del mar”. Aunque hoy el mundo vive pendiente de La Guajira, pero del exterminio del pueblo wayuú, de las rutas de la droga, del contrabando y de lo violento que somos o parecemos, pero no de su subdesarrollo y de sus necesidades. Nos juzgan como perros y nos tratan como burros incluidos varios loquitos que aúllan como lobos para tomar su presa, pero no para sentar posiciones de lo que somos y no de lo que parecemos.