Hoy, debate público sobre desviación del arroyo Bruno en asamblea de diálogo genuino

La ranchería Walinay de Riohacha es el escenario donde se realizará en el transcurso del día de hoy el debate público sobre la desviación del arroyo Bruno, promovido por líderes sociales, autoridades tradicionales, organizaciones indígenas y sociales de La Guajira.

La actividad se realizará alrededor del diálogo genuino que promueven las comunidades wayuú para analizar las consecuencias que generaría la explotación del manto de carbón que se encuentra debajo de las entrañas del arroyo Bruno.

Es bueno precisar que el arroyo fue intervenido y se desvió 3,6 kilómetros del cauce natural, donde reposa una reserva hídrica que alimenta vía subterránea a muchas corrientes que transitan hacia muchos sectores del norte de La Guajira, con los cuales se abastecen los pozos profundos, molinos de viento y charcas artesanales del pueblo wayuú, se indica en el documento donde se da cuenta de la realización de la Asamblea.

Al evento fueron convocados la Presidencia de la República y la mesa de trabajo Interinstitucional creado por disposición de la Sentencia T – SU 698/17, quienes dieron concepto favorable para la continuidad del proyecto de explotación del manto de carbón.

Para los organizadores del encuentro, el concepto favorable de la mesa no cuenta con un análisis técnico que demuestre o garantice la continuidad y permanencia del preciado líquido que de manera precaria permite la subsistencia a muchas comunidades indígenas, campesinos y fincas que se abastecen con pozos o molinos.

Manifiestan que la defensa de ese derecho nace del análisis profundo de la función y relación ecológica entre el humano y el mundo natural, existe una articulación de vida ‘intercomúnis’ de familiaridad, y que cualquier daño que sufra el uno lo siente el otro.

“No a la extracción y explotación del manto de Carbón debajo de arroyo Bruno, porque significa el exterminio de las reservas hídricas, que mediante raíces y venas alimentan los acuíferos de los pozos profundos y molinos de agua que abastecen a la población wayuú del norte de La Guajira”, indican.

Además,  afirman que el encuentro busca recolectar pruebas que permitan demostrar que las entidades que conforman la mesa interinstitucional y quienes concluyeron que el arroyo permanecerá desviado en su canal artificial, y de paso, avalan la explotación del carbón en el cauce natural actuaron al margen de la ley y de los protocolos que demanda la protección del medio ambiente y el agua a nivel mundial, a partir de la cual establecerán una ruta de procedimiento de acciones legales para la defensa y permanencia del arroyo Bruno en su estado natural.

Los ministerios del Interior, Ambiente y Hacienda, el Ideam, Cerrejón, Anla, la Agencia Nacional Minera, la Agencia Nacional de Tierras y Agencia de Desarrollo Rural, el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, el departamento de La Guajira, los municipios de Maicao y Albania; la Defensoría del Pueblo; Procuraduría, Contraloría y el Servicio Geológico Colombiano, conforman la mesa interinstitucional.

Arroyo, en buen estado

En tanto, la empresa Cerrejón expresó en un boletín informativo que cinco años después de que comenzara el proyecto de modificación parcial del arroyo Bruno, el nuevo cauce se ha convertido en un corredor de biodiversidad de 24 kilómetros que va entre la reserva forestal de Montes de Oca y el río Ranchería.

Añade que gracias a su minucioso diseño y ejecución, además de mantener su flujo de agua y albergar a cientos de especies, ha permitido el crecimiento de más de 12.000 árboles, 2.000 de los cuales han nacido de forma natural.

“Con la modificación parcial del arroyo Bruno, un proyecto de ingeniería único en Colombia, Cerrejón ha demostrado que sí es posible unir la ecología y la ingeniería para hacer minería de manera responsable con el medio ambiente y las comunidades”, detalla.

Precisa además que el Bruno se ha convertido en uno de los arroyos más estudiados del país gracias a las 19 campañas de monitoreo de fauna, hidrobiología y flora, los cuales se han realizado de forma trimestral durante los últimos cinco años. Estos estudios permiten que se pueda demostrar científicamente y con la validación de terceros, que el arroyo se encuentra en buen estado y mantiene las mismas características de otros arroyos de la zona.

Gracias al permanente monitoreo, la compañía ha podido establecer que en septiembre de 2021 el arroyo alcanzó su caudal máximo con más de 2,40 metros de profundidad, demostrando su nivel de estabilidad, capacidad de manejo de inundaciones y buen estado de su ronda hídrica. Además, se han identificado más de 390 especies de fauna y el crecimiento de miles de árboles pertenecientes a 70 especies nativas del bosque seco.

“Me siento muy orgulloso de poder afirmar, con evidencias científicas, que cinco años después de haber iniciado su modificación parcial, el nuevo cauce del arroyo Bruno se ha convertido en un ejemplo de innovación ecológica ambiental, que su cauce actual ha mantenido el flujo de agua, incluso en temporadas climáticas secas, y que es un refugio y lugar de paso de biodiversidad. En mi experiencia profesional, este es el mejor trabajo de restauración en el que he trabajado en toda mi vida”, afirmó Luis Madriñán, gerente de Gestión Ambiental de Cerrejón.