¡Aquiétense!

¿Libres? Sí, claro. Aquí no se trata de constreñir a nadie, cada quien que vote por quien le dé su reverenda gana, para eso hay libertad de opinión. Pero eso sí, jalémosle al respetico.

La vaina no es que yo puedo insultar y denigrar, a la trocha y mocha, del candidato que no apoyo y atacar a sus simpatizantes. Y hablo en singular porque, a estas alturas, el zaperoco es entre dos.

Aquí ya no hay cama pa’ tanta gente  y solo serán dos los que podrán asistir al baile, de «en segunda» y ya se sabe quiénes son, entre ellos es la pelea y son las dos candidaturas donde la polarización brutal y demencial está haciendo de las suyas.

Imagínense ustedes estas peloteras entre mis paisanos, la mismita tierra  del «opa primo» y los «mi tía» y «mijito mío»… si aquí todos nos conocemos con los dos nombres y los dos apellidos y siempre estamos cruzados y emparentados.  ¿Cómo vamos a agredirnos por política?
Ustedes no aprender, carajo.

Si en la política local, sin irnos tan lejos,  vemos a la gente aliarse con contrincantes del pasado y a aliados voltearse al último minuto ¿y ustedes aún peleando por política?
Solo bastan unas nuevas elecciones para que se acaben rencillas y surjan alianzas entre líderes enfrentados y queda uno viendo un chispero, de sapo y enemistado.

Déjense de tanta grosería, ahora han cogido las redes sociales como caneca de la basura de los odios, resentimientos y rencores.
Aquí toiticos nos conocemos y es fácil deducir por quién vota cada fulano o mengano y nada debe pasar.

¿Dónde está la tolerancia heredada de nuestros Mayores? Aprendan del ingeniero Molinares, liberal hasta los teques  y de su amada María,  genéticamente conservadora,  matrimonio que duró hasta el fin de la existencia del caballero, como lo manda el creador,  y en elecciones cada uno cogía su rumbo, ella de azul y el de rojo, iban, votaban y continuaban a amarse, uno derrotado y otro victorioso, porque los dos ganar no podían y nada pasaba, pues lo uno no tiene que ver con lo otro. Educaron con su ejemplo  y los resultados  se vieron en su ejemplar descendencia.

Hoy votar distinto te convierte en enemigo, la política ha acabado más de una amistad y ha dividido familias enteras. ¿Tú te crees? ¡Esto no está en el orden! Cómo dos compadres se van a disgustar por tamaña pendejada, cuando el día menos pensado, capaz y Petro pone un bautizo en El Ubérrimo a un nieto de Uribe y quedan todos  como la novia de Barranca y ellos hartos de guaro y frijolada, felices y pindongos.

La libertad  de opinión y el voto libre, van de la mano de la democracia, pero todo  ello amparado en el respeto. Cada quien que haga lo que su conciencia le indique y el tiempo dará la razón a quien la tiene.
Yo estoy clara en mis convicciones y aún no ha salido el gallo que me saque de la órbita política en que se ha movido mi vida, así que me identifico con lo que estimo sea lo mejor para mi país… Ya amanecerá  y veremos.