Desbaratando la competencia

“El mayor enemigo de la democracia capitalista son los monopolios y la concentración de poder económico que la destruye desde adentro”.

Colombia es el único país de la región en donde compiten las aerolíneas más grandes del continente, al tiempo que es de los pocos de gran tráfico regional para lo cual les impone retos a las empresas del sector.

En Colombia, donde nos gusta imitar todo lo que se hace en otras latitudes, ¿Cuándo se iniciará una campaña para controlar la concentración de las industrias?

En plena cuarentena, el Gobierno nacional anunció el crédito hasta por 370 millones de dólares a la otrora aerolínea insignia de los colombianos. La indignación nacional fue mayúscula máxime, por el momento de emergencia sanitaria que atravesaba la población colombiana y muchas familias encerradas no podían salir a buscar su sustento diario. Sin embargo, en aras de la verdad, la aerolínea no hizo uso del mismo empréstito público después de varias decisiones judiciales tanto en Colombia como en Estados Unidos.

Hace unos días se anunció por diversos medios de comunicación la alianza entre las aerolíneas Avianca y Viva Air. Ambas, con itinerarios desde el aeropuerto de La Guajira con destinos hacia Bogotá, Medellín y escalas.

Lo de la alianza estratégica según se observa está bien, en la medida que haya complementariedad en ambos. Es decir, según los altos ejecutivos “es una alianza que integra un mismo holding, donde se unifican derechos económicos, pero no de voto, es decir, no hay control ni administración y ambas aerolíneas siguen operando con normalidad”. Si es así magnifico y no sólo se debería hablar de concentrar el mercado, sino también en generar eficiencias que al final favorezcan a los consumidores – usuarios.

Empero, preocupa que de alianza se piense en próximo tiempo en un posible negocio de compra y venta, lo cual acarrearía implicaciones frente a volver a monopolizar el mercado y los precios que ofrecen al consumidor – usuario.

Aunque para llegar a una integración haría falta que dichas empresas soliciten las autorizaciones regulatorias ante la aeronáutica civil y ante la Superintendencia de Industria y Comercio remita su concepto técnico.

Cada vez que un usuario o consumidor paga un peso extra como consecuencia de un precio monopólico, tendrá una pérdida de bienestar por la misma cantidad, mientras que la empresa obtendrá una ganancia en la cantidad equivalente, por lo que existe una transferencia o redistribución de bienestar entre ambos grupos.

La verdad es que nuestra economía colombiana está plagada de monopolios de todo tipo, y en eso nuestras instituciones siempre han jugado un papel preponderante para incentivarlas. En este aspecto, nuestros dirigentes y representantes populares deben estar muy atentos y hacer seguimiento a dicha alianza para que no se afecte el bolsillo del viajero guajiro y del que quiera visitar en plan de turismo o de negocios. Estamos teniendo auge importante de viajeros y se nota un ambiente diferente mostrando las potencialidades que ofrece el departamento de La Guajira, lo que impone seguir en esa senda manteniendo niveles económicos de conectividad aérea e incluso, aumentar dichas frecuencias, logrando ampliar hacia otras ciudades del país y recuperar el vuelo que existía hacía las Antillas holandesas.

El mayor enemigo de la democracia capitalista no es la llamada “revolución proletaria” que trata de acabarla desde afuera, sino los monopolios y la concentración de poder económico que la destruye desde adentro.