Jacinto Leonardi Vega Gutiérrez, compositor del éxito ‘No sé qué tienes tú’

“Yo lo que quería ser era acordeonero.  Mi tía Hilda me trajo uno de San Andrés, mi mamá me la escondió, no quería que yo fuera acordeonero. Una tarde fui donde mi mamá casi llorando a pedirle que me diera el acordeón, que yo quería ser acordeonero y en ese preciso momento, entró una camioneta de San Juan, con unos hombres tomando trago, con el conjunto en el vagón; el que estaba tocando acordeón era un niñito como de 9 años y me dice mi mamá: “así es que tú quieres andá, tocándole a borracho. ¿Tú sabes quién es ese muchachito que va ahí? Ese es tu primo, el hijo de Dalia”. 

Era ‘Juancho’ Rois, muchachito…  Entonces se me salió el acordeón fue por la cabeza, por el silbido, que se me convirtió en mi instrumento pa’ componé” me confesó Jacinto Leonardi Vega Gutiérrez, a quien en adelante llamaremos Leo. (Jajaja como en los documentos legales).

“Nací 17 marzo del 63, en La Junta. De las mujeres, de la casa, mi mamá fue la primera que se casó y yo fui el primer nieto de las mujeres, con la circunstancia que, a las tres semanas de yo nacido, mi papá muere trágicamente en un accidente…. Mi papá era Jacinto Vega Zuñiga… Yo soy hijo único de ambos, mi mamá no se volvió a casá.  En La Junta tuve la primera infancia y la primera escolaridad, cómo a los 6 o 7 años me trajeron pa’ el valle, pero yo no me desconecté nunca,  apenas me daban recreo me iba pa’ La Junta y de la Junta nos íbamos pa’ La Peña…  Una vez fuimos a una fiesta, una primera comunión de una de las hijas de Dimas Mendoza y María Helena.  Es la primera foto que yo tengo de niño”, dijo Leo dejando venir del ayer los momentos, bonitos que ha vivido en La Peña.

Callada le daba paso al maravilloso contador de historias que tenía al frente, un hombre enorme por donde lo mire, física (es corpulento de los pies a la cabeza, literal, por algo algunos amigos le dicen cabezón), emocional (solo quien ha vivido tanto desde que nació, cosecha un alma templada al fuego, que transforma el dolor, las penas, las alegrías y los logros en una manifestación de arte), talento desbordante, no conozco una sola canción de Leo que no sea un obra de arte.

“Yo serenatié con Lucho (Luis Joaquín Mendoza Sierra, una insignia peñera); nos presentamos juntos en el Festival de Fique y me ganó Lucho”, sigue recordando Leo.

Recuerdo muy bien que cuando escuché ‘No sé qué tienes tú’, la canción que hizo famoso a Leo, se me pegó en el alma y cada vez que la oigo viajo sin Roquetes a una tarde después de la lluvia en La Peña.

Esa canción se la compuse yo a Olga Lucía Quintana, mi esposa y la mamá de mis dos únicas hijas…  ella es la  protagonista de mi obra más relevante. Dijo Leo dejando claro quién ha sido musa de mayor parte de su obra: ‘Que será de mi Vida’, ‘Vivo enamorado’, ‘Detrás del Mar’, ‘Sobre Las Nubes’, ‘No sé qué tienes tú’, ‘Dos estrellitas y tú’, etc., etc.

“Quiero decirte que cada canción que Leonardi escribió inspirada en nuestra historia de amor fue poesía en su momento para mí, y amé todas y cada una de ellas, tanto que hoy ocupan un lugar importante en mi memoria y en mi corazón.  Ser la musa de una buena parte de su historial musical, es algo que nunca, ni en mis sueños imaginé y que agradezco”, dejó salir Olga con el cuidado de quién elije cada palabra, para no decir más de lo que “debe”.

Quise saber a qué edad empezó a componer Leo.

– ¿Te acordái de Danubio Azul? Estaba en toda la entrada de  La Junta, al frente de la casa de mi tío Gonzalo. Danubio Azul, era la cantina del pueblo…  Evocaba Leo, como viendo venir los recuerdos de tiempos idos.  “Una vez en unos carnavales fue el señor “Gundo” Mendoza, el de La Peña, con dos Hijas, unas mujeres gigantes que parecían europeas.  Una era Martha, de pelo rubio, corto, estilizadas, una actriz alemana, yo quedé enamorao’ de Martha, yo solo, ella nunca supo.

– ¿Osea que tu primera canción se la hiciste a una peñera?

No. Te traje a colación lo de la cantina vieja porque, eso queda al lado de la casa de mis abuelos, ahí nací yo y esa proximidad con la cantina vieja, me hizo beber, toda la música de la época, rancheras de Pedro Infante, Javier Soliz, José Alfredo, Agustín Lara.  Música nuestra, cómo   Los Corraleros de Majagual, Pedro Laza y sus Pelayeros, pero también a Calixto, Alfredo, Lisandro, Alejo. Ahí me volví adicto a la música nuestra… 

Me pasó igual, con Hamacas Grande, pensé…

– Yo tenía como 8 años, y recuerdo que mi mamá me ponía a limpiar las planchas en la tierra, hasta que quedarán brillantes. Ese oficio era mío. Estando en esa labor yo comencé a hacer una canción. No recuerdo ni la música, ni la letra, pero recuerdo que hablaba de un niño que había quedado huérfano, que había perdío’ a su papá…

Luego vino la época de los conjuntos vallenatos y empecé a oír las canciones de aquellos campesinos con una inteligencia natural, que hicieron el vallenato inicial con un lenguaje exquisito: Máximo, Leandro Díaz,  Carlos Huertas  que nos dejan  ese legado impresionante de letras inteligentes.  Asombroso!!Mirá a  Diomedes, como compositor, ¡Que grande!…   Lahistoria la dividen estos manes que ya fueron a la universidad,  los poetas estudiados: Santander, Fernando Meneses, Rosendo, Octavio, Tomas Darío y dicen cosas que me llevan a pensar; “ah pero entonces si se puede decir esto”, entonces, me atrevo yo y toda mi generación de los que nacimos en los 60: Iván, Nacho, ferna, Omar, Chiche y los que vienen después de nosotros los de los 70: Tico, Wilfran, Curry, Richard Daza, Viloria.  Y un caso aparte que es Adrián Pablo,  el es menor que yo.  Bueno cronológicamente, en la cédula, es menor que yo, pero él tiene como 150 años… nos reímos de esa verdad.