Doris Lessing: otra representante del feminismo

Hablemos hoy de una escritora galardonada con el Premio Nobel en 2007, a sus ochenta y ocho años. Se trata de Doris Lessing, nacida el 22 de octubre de 1919 en Kermanshah, actualmente Irán. De soltera se llamó Doris May Tayler. Su padre –excombatiente de la Primera Guerra Mundial– se radicó con la familia en Rodesia del Sur, hoy Zimbabwe, y allí residió la escritora hasta los treinta años.

La obra de Doris Lessing tiene mucho de autobiografía y se inspira a menudo en su experiencia africana y en su infancia; sus desengaños vitales, sociales y políticos la hicieron feminista, comunista, pacifista, antisegregacionista y anticolonialista. Tuvo una formación autodidacta. Algunas de sus obras aparecen bajo el seudónimo de Jane Somers. Su enorme curiosidad intelectual y la dimensión y naturaleza de sus inquietudes la empujaban a explorar sin descanso formas y temas diversos. Escribió más de cuarenta obras y alcanzó celebridad desde 1950 con la aparición de su primer libro: ‘Canta la hierba’. Se la considera comprometida con las ideas liberales y fue ícono de las causas marxistas.

Tal vez pueda conformarse un perfil de Doris Lessing a partir de varias de sus frases famosas: “El talento es algo bastante corriente. No escasea la inteligencia, sino la constancia”. “La biblioteca es la más democrática de las instituciones porque nadie, en absoluto, puede decirnos qué leer, cuándo y cómo”. “Reconsidera tu vida conforme la vas viviendo, de la misma forma que si estuvieras escalando una montaña y continuamente vieras los mismos paisajes desde distintos puntos de vista”. “Escribir te hace más humano”. “Piensa mal, pero en todos los casos piensa por ti mismo”. “Yo solo poseo una de las menos importantes cualidades necesarias para escribir: la curiosidad”. “He estado siempre en el borde, observando, deslizándome hacia la salida; detesto pertenecer”. “En algún momento de la edad adulta, la mayoría de la gente cae en la cuenta de que un siglo no es más que el doble de sus años”. 

Doris Lessing siempre rechazó encasillarse entre los límites estrechos de un género literario. Alguien dijo de ella que era “uno de los ojos más insobornablemente independientes del siglo XX”. Su obra más importante es, sin duda, ‘El cuaderno dorado’, aclamada como un hito fundamental por los movimientos de liberación de la mujer de los años sesenta y setenta. Esta novela, publicada en 1962, se clasifica dentro del género llamado ‘ficción del espacio interior’, narrada con una técnica innovadora que permite explorar procesos mentales y sociales. Su obra ‘Bajo mi piel’ (1994), es autobiográfica; fue muy bien acogida en Sudáfrica, aunque cuarenta años antes su autora había sido expulsada de ese país. Doris Lessing escribió, además, la pentalogía ‘Hijos de la violencia’, ‘La buena terrorista’ y ‘El quinto hijo’. Entre 1979 y 1983 se dedicó a la ciencia ficción, sin mucho éxito literario.

Aunque parte de la crítica literaria no estuvo de acuerdo con el premio concedido a Lessing por considerar que en el Reino Unido había muchos escritores con más méritos que ella, el jurado destacó de ella “su capacidad de transmitir la épica de la experiencia femenina y narrar la división de la civilización con escepticismo, pasión y fuerza visionaria”. Además, Doris Lessing es una de las pocas autoras que ha ganado todos los grandes premios literarios de Europa.

Del discurso pronunciado por la escritora en la ceremonia de premiación, citamos el siguiente fragmento: “Algunos de los tan publicitados nuevos escritores no han vuelto a escribir o no han escrito aquello que querían, que se proponían escribir. Y nosotros, los mayores, quisiéramos susurrar a esos oídos inocentes: ¿Aún conservas tu espacio? ¿Tu espacio único, propio y necesario donde puedan hablarte tus propias voces, solo para ti, donde puedas soñar? Entonces, sujétate fuerte, no te sueltes”.

La escritora falleció el 17 de noviembre del 2013.