Jairo Diazgranados Acuña, un verdadero folclorista, amigo de la mayoría de los artistas vallenatos

El 14 de mayo del año 1950 nació en Santa Marta, Jairo Diazgranados Acuña, dinámico y diligente hombre, hijo de Alfonso Díaz Granados Quinto y Ana Felicia Acuña Gutiérrez (tía de la dinastía López Gutiérrez que comanda Miguel Antonio, Alberto “El Debe” y Pablo López Gutiérrez, entre muchos otros.

Eran sus primos hermanos, también familia cercana de Alfredo Gutiérrez Vital, el tres veces rey del Festival Vallenato). Hijo de vallenata con samario, su madre oriunda de La Paz, Jairo nació frente al mar en el barrio Santo Domingo de Santa Marta en el departamento del Magdalena.

Sus estudios primarios los realizó en el colegio General Santander de Santa Marta y su bachillerato en el famosísimo Liceo Celedón, ese que inspiró a Rafael Escalona para componer la escuchada canción ‘El testamento’, pues allí estudio el maestro. En la Universidad Distrital Francisco José De Caldas de Bogotá obtuvo su diploma de Ingeniero Industrial.

Con una hermosísima barranquillera apellido Corredor contrajo matrimonio y de esa unión nacieron dos hijos: Jair e Iván Díazgranados, luego con otra relación vino al mundo Mateo, quien actualmente vive en España. El ‘Jilguero de América’ Jorge Oñate le bautizó a su primogénito Jair, desde ese momento se convirtieron en los compadres más queridos, se adoraban como hermanos.

Sus mejores amigos

Dentro de sus mejores amigos encontramos: Dr. Lucho Vives, Jenner Hernández, Rafael Teherán, Pablo López (cajero profesional), ‘El Cocha’ Molina, Ponchito Castro (su amigo incondicional), Silvestre Dangond, Juancho de la Espriella, en Pereira el Dr. Jorge Ramón Hoyos (oftalmólogo), Adolfo Mario Gómez Ceballos (Chofo), Dr. Alex Velásquez Alzamora, Donald García, Fernando Medina (ingeniero), uno que adoraba Kelito Vargas, Luchito Daza (el único acordeonero que lo despidió).

Jairo Díazgranados es considerado uno de los personajes más saludados dentro del folclor vallenato, lo mencionaban por afecto y amistad no por dinero, los más connotados conjuntos lo saludaban: Rafael Orozco, Diomedes Díaz, Jorge Oñate, Beto Zabaleta, Poncho Zuleta, y una gran cantidad de artistas nuevos a los que apoyó incondicionalmente, en La Paz, patria chica de su madre vivió las parrandas con Pablo López, Luis Enrique Martínez, Cirino Castilla, fue testigo de un acontecimiento que partió en dos el folclor vallenato la unión entre su primo Miguel López y Jorge Oñate, se inició allí el periodo donde ya existe cantante y acordeonero, anteriormente quien tocaba también cantaba, graban el álbum: Rosa Jardinera, (Los hermanos López canta Jorge Oñate). Patrocinaba equipos de futbol, ayudaba a personas necesitadas, su oficina en Bogotá se convirtió en un despacho de caridad y obras sociales.

No se perdía un Festival Vallenato, en varias oportunidades fue jurado de este evento, también coordinó el Festival Vallenato Mar de Acordeones de Santa Marta. Patrocinó a Julián Rojas en sus inicios para que participara en el Festival cuna de acordeones de Villanueva, donde ocupó el tercer lugar. En su momento cuando Juancho Rois participó en el Festival vallenato opinó que debió haber ganado, a otros acordeoneros les han perdonado errores peores, pero respeta el fallo del jurado.

El general Gómez Barros que saludó el Cacique en una oportunidad lo nombra director de la Defensa Civil en Pereira, departamento de Risaralda, viviendo en esta ciudad cafetera recibió la visita de Kaleth Morales quince días antes de su trágica partida, parrandearon y este gran artista le sugirió que hiciera un programa de televisión lo podrías bautizar “El Show Díazgranados”, estoy seguro que sería un éxito y así lo hizo compró una cámara la llevaba consigo a todas las fiestas y parrandas grababa y luego las publicaba en las redes sociales.

Silvestre lo quería mucho le saludaba efusivamente en uno de dichos saludos le dijo: “Compadre Jairo, usted  no canta ni toca, pero ha hecho historia en la música vallenata”, y es que nuestro personaje de hoy se caracterizó por su nobleza por su alegría, un verdadero folclorista vallenato y todo un experto al hablar de este género musical.

Jairo se auto definía como un creyente, respetuoso y temeroso de Dios, amante de la naturaleza, lleno de nobleza, el que se impacienta con ver sufrir a alguien, no deja de ser alegre cuando toca, siempre con la mira hacia el norte con deseos de progresar, adoraba a su familia y a sus amigos, serio responsable y generoso.

Organizó el ‘Súper festival vallenato’ en la capital del país donde se enfrentó Diomedes Díaz con Rafael Orozco, Poncho Zuleta y Jorge Oñate, fueron once agrupaciones vallenatas de las más destacadas del momento y como invitada especial estuvo la niña Emilia; la ‘Cacica’ Consuelo Araujonoguera se disgustó por el nombre que Jairo le dio a dicho evento, luego aclararon y se hicieron muy buenos amigos. La familia lo criticaba porque le dedicaba la mayor parte de su tiempo a los artistas y al folclor y los descuidaba a Ellos.

Conoció los países de Israel y México empapándose de temas de seguridad y recuperación de ciudades después de terremotos, pues le tocó manejar dos el de Pereira fue el de mayor trascendencia, en el año de 1995.

Su hijo Iván sufrió un terrible accidente regresando de unas vacaciones de semana santa de Cartagena hacia Pereira, gracias a Dios está vivo, y le saluda Silvestre lo bautizó: “Protegido de Dios”.

Momentos difíciles

La muerte de su compadre y gran amigo Jorge Oñate le afectó demasiado, ese suceso lo marcó tan fuerte que a solo tres meses de ocurrido habiendo superado el terrible Covid-19, por secuelas de esta enfermedad fallece el 31 de mayo del año 2021, este sencillo pero grande hombre muy conocido y saludado por toda la crema y nata del vallenato, hubo un tiempo que en todo disco que salía venía un saludo para Jairo Diazgranados, es considerado como uno de los personajes más nombrados por los grupos grandes y pequeños del folclor vallenato.

Quise con esta crónica realizarle un pequeño pero merecido homenaje a esta grata persona como lo fue Jairo Díazgranados, folclorista, servidor, humilde y ante todo “Legendario”, un merecidísimo homenaje póstumo en el primer aniversario de su fallecimiento que se cumplió el pasado 31 de mayo.

Mis agradecimientos a la prima María del Rosario Maestre por su apoyo en la recopilación del material para esta genial Crónica, cuanta falta hace Jairo, su residencia era una embajada donde todo el que necesitaba se podía alojar, he ahí la razón por la cual estoy seguro que por sus buenas obras en la tierra tiene ganado el cielo, y está reunido con su compadre Jorge, con Diomedes y Rafael Orozco con Kaleth y Martin Elías, ó sea es un ángel de Dios ahora organizando conciertos celestiales. Descanso eterno Jairo y que brille para ti la luz perpetua.