Rafael  Pombo, poeta de los niños

José Rafael Pombo Rebolledo, poeta, escritor, fabulista, traductor, periodista y diplomático colombiano, nació el 7 de mayo de 1833 en Bogotá. En 1844 ingresó al seminario, donde se familiarizó con el latín y adquirió las bases que más tarde le servirían para convertirse en diestro traductor de los clásicos.

En 1846 ingresó al Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario y estudió humanidades. Dos años más tarde recibió grado en Matemáticas e Ingeniería en el Colegio Militar pero, como ha ocurrido con numerosos personajes destacados en las letras, se dedicó de lleno a la poesía, no sin antes dejar constancia ante su padre de que su verdadera vocación estaba en la creación poética.

     Rafael Pombo es considerado el poeta mayor del romanticismo colombiano y uno de los más grandes del romanticismo hispanoamericano. Hay que destacar que su poesía no muestra la marcada influencia que los escritores franceses ejercieron sobre los poetas hispanoamericanos.

Esto se debe a que el vate colombiano tuvo mayor contacto con obras de autores anglosajones, con quienes se familiarizó durante los diecisiete años que permaneció como diplomático en Estados Unidos.

Allí trabajó obras infantiles de tradición anglosajona; ‘Simón el bobito’, por ejemplo, se basa en una traducción y adaptación del poema ‘Simple Simón’. Su trabajo como traductor de los clásicos mereció la opinión autorizada del lingüista Marcelino Menéndez Pelayo: “No hay traducciones más valientes y atrevidas en nuestra lengua”, afirmó el crítico español. 

     La prolífica producción de Pombo recoge historias en verso que se destacan en la literatura hispanoamericana del siglo XIX.

 Se cuentan 222 fábulas, aparte de las nunca publicadas. Características de estas composiciones son el fino humor y la total descomplicación en los temas. Las más conocidas son ‘El renacuajo paseador’ (llamada  también ‘Rin Rin Renacuajo’), ‘Mirringa Mirronga’ y ‘La pobre viejecita’.

Igualmente son de su autoría ‘Pastorcita’, ‘Juan Matachín’. ‘Cutufato y su gato’, ‘El gato bandido’, ‘El niño y la mariposa’, ‘Las siete vidas del gato’ y ‘Doña Pánfaga’.

Estas fábulas son familiares para los niños, pero en la producción literaria del laureado poeta también se destacan ‘El bambuco’, ‘Noche de diciembre’, ‘Lo desconocido’, ‘Decíamos ayer’, ‘Preludio de primavera’, ‘Torbellino a misa’, ‘Patria y Poesía’ y ‘La Memoria’. De carácter contemplativo es su poema ‘En el Niágara’.

     Rafael Pombo es autor del poema existencialista ‘La hora de tinieblas’, que fue duramente condenado por la Iglesia y por los sectores más conservadores de su época. En sus versos critica el concepto de Dios y de la religión. Solo para que nos formemos una idea del verbo vigoroso del poeta en esa composición, citamos aquí las palabras del lírico colombiano Rafael Maya: “Es Pombo un verdadero torbellino cósmico en el que el polvo de la tierra se mezcla con la ceniza de los sepulcros y se une al incienso de los santuarios para subir en columna vertiginosa a las alturas impasibles”.

     Este poeta bogotano fundó los periódicos ‘El Cartucho’ y ‘El Centro’. Dirigió ‘El Tomista’. Fue colaborador de ‘La Siesta’, ‘El Día’, ‘El Filotémico’, ‘El Heraldo’, ‘El Obrero’, ‘La Escuela Normal’, ‘La Nueva Era’ y ‘Las Crónicas’.

Durante la vida del poeta no se editaron libros con sus poesías. En 1970 el Instituto Caro y Cuervo publicó la ‘Poesía inédita y olvidada de Pombo’, con cerca de setecientos poemas, sin contar las traducciones.

     El autor de ‘El renacuajo paseador’ fue coronado como Poeta Nacional de Colombia el 20 de agosto de 1905. El 6 de febrero de 1912 remplazó a Manuel Mallarino como miembro de la Academia Colombiana de la Lengua, de la que fue secretario hasta el 15 de mayo de ese año, día de su fallecimiento. Su título de ‘poeta de los niños’ ha resistido la pátina del tiempo y espera, por lo menos, nuestro reconocimiento.