Gilberto Strauch Werner, un alemán colombiano por adopción, comerciante y laborioso

Nació en la República Federal de Alemania, Continente Europeo, exactamente en la ciudad de Munsterberg, que hoy en día pertenece a Polonia. Su fecha de nacimiento fue el 5 de agosto de 1920 y su fallecimiento aconteció el 13 de octubre de 1993 en Valledupar, departamento del Cesar, precisamente una mañana lluviosa y de cielo encapotado.

Los padres de Gilberto obedecían a los nombres de Emil Richard Strauch, quien era zapatero que ejercía dicha profesión, además sembró café, y su mamá fue Emma Werner; sus hermanos alemanes son: Guillermo, Alfredo que murió muy joven en Valencia de Jesús, y Guillermo que pereció en la capital del Cesar, Valledupar. Hermanos colombianos: Musele e Ingeborg, esta última ya fallecida. Cuando fallece Emma Werner, madre de mi homenajeado, su padre Emil se casa con una hermosa mujer oriunda de Suiza llamada Alicia Kind, este matrimonio se realizó en Nabusimake, tierra indígena en los adentros de Pueblo bello en el departamento del Cesar y de ese matrimonio nacen Elizabeth y Marlene, quienes aún viven en Bucaramanga departamento de Santander.

Nuestro homenajeado de hoy don Gilberto Strauch junto a la señora Eugenia Martínez procreó tres hijos, ellos son: Alfredo, Alfonso y Luis Guillermo, contrajo matrimonio con Eufemia Mestre y de esta unión nacieron siete hijos, cuatro varones: Erwin, Álvaro, Jaime, y Hugo, “el papá de las incondicionales” y tres hembras: Emma Rosa, María Teresa y María Inés.

Llegó a Colombia a los cuatro años, acompañado de sus padres y dos hermanos, hicieron parte de un grupo de emigrantes Alemanes quienes gracias a la intervención del sacerdote católico Johann Graebner quien había ejercido su apostolado durante varios años en la diócesis de Ibagué, Tolima. Él sirvió de enlace con el obispo de esta jurisdicción y autorizó ese largo y extenuante viaje, la decisión de venirse para América, más exactamente para Colombia se debió a la desolación y ruina en la que había quedado su familia después de la primera guerra mundial que inició en 1914. La travesía la hicieron en un barco, arribaron a Puerto Colombia, Atlántico, lo cierto fue que para la década de 1920 a 1930 llegaron muchos Alemanes a nuestro país; Colombia era considerado un buen lugar para vivir, pues además de contar con gente cálida y amable tiene el privilegio de tener acceso a dos mares: océano Pacífico y mar Caribe.

Don Gilberto y su familia atraídos por el agradable clima templado acamparon en el Alguacil, serranía cercana a Pueblo Bello, luego resolvieron establecerse de lleno en el casco urbano de Pueblo Bello, cuando apenas iniciaba con unas cuantas casas. Su niñez y gran parte de su juventud transcurrió arriando en mulas mercancías para surtir la tienda que sus padres instalaron en la hermosa aldea de Pueblo Bello, Cesar. Los poblados que más recorrió desde su llegada de Europa fueron Santa Marta, Fundación, en el departamento del Magdalena, Barranquilla Atlántico y Valencia de Jesús, Pueblo Bello, Chinchikua y Nabusimake en el Cesar, luego se radicó en la ciudad que le brindó apoyo para desarrollar sus actitudes de comerciante y emprendedor en Valledupar, donde progresó ostensiblemente y se hizo muy reconocido y apreciado por todo el mundo.

Después de trabajar arduamente con tesón y ahínco junto a sus padres y hermanas decide montar el negocio que cambio su vida y al que dedicó la mayor parte de su existencia: “La Estación de Servicio o Bomba de Gasolina Gil Strauch”, la fundó en el año 1955 tenía mucho renombre y era punto de referencia, y clave para encontrarse tanto los vallenatos, como los visitantes, siempre la cita para hablar un negocio era: “la bomba Gil Strauch”, ubicada muy cerca del parque de las madres y el cementerio central, el combustible lo traía desde Ciénaga Magdalena, le invirtió en verdad muchas energías y tiempo a esta actividad que se convirtió en un negocio muy provechoso, rentable y productivo.

Aventuras:

Gil como le decían familiares y amigos también fue propietario de un camión que tenía dos bancas largas, en el cual transportaba pasajeros y mercancías en general a diferentes pueblos, su destino principal era Barranquilla, petróleo, leña y comestibles era lo que más comerciaba, su hermano Guillermo tenía una tienda y junto a muchos familiares se quedaron viviendo en Pueblo Bello disfrutando su benigno clima templado, como Gil viajaba a menudo decidió aprovechar estos recorridos al máximo e inicio el negocio del comercio, traía de Pueblo Bello panela, café en granos, plátanos, y uno que otro animal para vender (gallinas, cerdos, cabras), y a su regreso de Valledupar llevaba a Pueblo Bello arroz, azúcar, sal, y herramientas para el campo.

Miel Gil Strauch: El señor Gil era una persona muy visionaria y también ingreso al negocio de la apicultura, en estas lides se inició en 1957, junto a un cuñado oriundo de Pueblo Bello Cesar, sobre las estribaciones de la sierra nevada de Santa Marta tenían sus propias colmenas, producían su peculiar y característica miel, su principal sitio de comercialización  era la bomba de gasolina, se fue creciendo dicho negocio y se vendía a otras ciudades de Colombia y hasta en el exterior; con el transcurrir de los años este producto fue adquiriendo reconocimiento por su calidad y pureza, convirtiéndose en un legado familiar, su nieto Jesús y varios miembros de la familia han mantenido hasta hoy este loable emprendimiento, con los mismos valores inculcados por su abuelo Gil Strauch, en la actualidad cuentan con productos como: miel de abejas, polen, propóleos, jalea real, entre otros, mantienen el entusiasmo y empuje buscando innovaciones para satisfacer la demanda de sus innumerables clientes.

Reconocimientos:

Lo exaltó la Casa de la Cultura de Pueblo Bello, por su trayectoria y periplos de logros y triunfos. Los Periódicos: el Heraldo, Diario del Caribe, Vanguardia Liberal, el Pilón, lo reconocieron por armar el mejor pesebre en Valledupar en varias oportunidades.

Fue amante de la música vallenata y sus canciones favoritas eran las de Calixto Ochoa. Colosal invitado el convidado de hoy a mi Crónica Sabatina, llegó con solo cuatro años cumplidos a nuestra nación colombiana, desde el distante país Alemán y vean que cantidad de experiencias le tocó vivir, atravesó mares, montañas, valles, ciudades, hasta encontrar puerto firme donde desarrollar sus potencialidades, con coraje y mucho arrojo superó todas las vicisitudes, comenzando de cero hasta convertirse en un victorioso empresario, el cual dejó huella indeleble en toda la comarca cesarence, la Familia Strauch hoy día es muy apreciada y respetada en la sociedad Valduparense y Pueblo bello, a sus retoños: Lisbeth, Liceth, el señor Hugo, doña María Teresa, mis respetos y afectos siempre, Dios los resguarde y custodie infinitamente.