Niño wayuú falleció luego de ser arrollado en la vía Uribia – Puerto Bolívar

Un niño wayuú de 9 años murió  durante un accidente de tránsito ocurrido a las cinco de la tarde de este lunes, a la altura del kilómetro 97 de la vía Uribia – Puerto Bolívar.

La noticia fue divulgada por la ONG Nación Wayuú,  luego de tener conocimiento que presuntamente un vehículo al parecer de placas KYW 333 marca Duster, adscrito a una empresa contratista de la empresa de parques eólicos Guajira 1 de Isagen, habría arrollado al menor.

Precisan en un comunicado de prensa, que el pequeño “se encontraba a esa hora incauto jugando y pidiendo limosna sobre el tramo vial ubicado en el resguardo ampliado de la media y alta Guajira jurisdicción del municipio de Uribia”.

El niño fue identificado como Simón Darío Laguna Epieyu, habitante y residente en la comunidad Sichipote, kilómetro 95, vía Uribia – Puerto Bolívar.

De igual forma se obtuvo conocimiento que el automotor era conducido por el señor Manuel Varela Suárez de nacionalidad española.

Según las informaciones recolectadas por esta ONG, el menor habría fallecido en la Clínica Talapuin de Uribia por los traumas recibidos.

“A pesar de que el suceso presentado corresponde a un posible homicidio culposo en la humanidad de un niño wayuú, sujeto de especial protección constitucional y que el señor Varela Suárez (nacionalidad española) presunto conductor del vehículo nunca tuvo la intención de ocasionar la pérdida, desde la perspectiva de la presunción de la buena fe, cómo ONG de derechos humanos nos corresponde condenar y rechazar estos siniestros que una vez más cobran la vida de un niño wayuú y más aún por el espacio territorial donde se presentó el cual pertenece al resguardo ampliado de la Media y Alta Guajira”, se lee en la comunicación.

Y agregan que “en esta importante arteria vial, la cual se encuentra siendo rehabilitada para el transporte de los vehículos de las empresas de parques eólicos, convergen a diario niños que salen a la vía a pedir limosna y a llamar la atención de las personas que circulan para ver si les regalan algo de comer, jugar o vestir colocando en riesgo su vida y lo peor es que estos vehículos raudos transitan a grandes velocidades sin importar a quienes se pueden llevar por delante”.