Después de dos años, El Molino revivió el Corpus Christi, una tradición religiosa y ancestral

Como es tradicional, el tercer jueves del mes de junio de cada año, se celebra la festividad religiosa del Corpus Christi, que data de 1208, en honor al Cuerpo y la Sangre de Cristo, presentes en la eucaristía.

En El Molino, luego de la ceremonia religiosa que este año estuvo presidida por el sacerdote Jorge Luis Cujia y en la que estuvieron presentes, además de los feligreses, la cofradía de la Hermandad del Santísimo, se llevó a cabo la solemne procesión por las principales calles del municipio, visitando los diferentes altares instalados para la ocasión.

Durante la misa y el recorrido con la exposición del Santísimo, llamó la atención las representaciones de las Cucambas y los Diablitos, en una lucha entre el bien y el mal.

Según la tradición oral, que ha pasado de generación en generación y que hoy en día la narra el gestor cultural Carlos Llanos, se  afirma que un día el Santísimo Sacramento, estaba expuesto en la Iglesia y el Diablo llegó a profanar las Sagradas Imágenes, en ese instante estaba un pajarito dentro del templo y se dio cuenta de ello, por lo que vuela a avisar a los devotos para que defendieran  al Santísimo, dando origen a la llamada Hermandad del Santísimo Sacramento del Altar.

El gestor Llanos, desde hace varios años, lleva sobre sus hombros la preparación y sostenimiento de los jóvenes y  niños que representan a los Diablos y Cucambas en El Molino, como un legado de su tío político Jaime Daza Salinas, quien falleció hace un tiempo y quien era el alma y vida de esta tradición, que también heredó de sus ancestros.