El presente

Colombia eligió de manera nítida a un nuevo presidente: Gustavo Petro Urrego, con la votación más alta de la democracia colombiana y a una vicepresidente afro: Francia Márquez, de las organizaciones sociales más ignoradas y golpeadas por la violencia del Estado, del Cauca.

Encuentra el nuevo presidente un panorama bien complicado como es el odio y la polarización de un país dividido por clases sociales y resentidos en las redes sociales. Un país conformado por las dos colombias: La petrista y la antipretista. Un país afectado por la pobreza extrema y violencia social en varios departamentos. Un país lleno de esperanza de lo que va a ser su gobierno entre expectativas y desconfianza.
Hoy seguramente muchos celebran, y está bien. 11.2 millones de colombianos celebran este triunfo del nuevo presidente de los colombianos y 10.5 millones lamentamos no haber ganado, en bien de nuestro país amado. Así es la democracia. Por primera vez, Colombia elige un gobierno de Izquierda en cabeza del economista Gustavo Petro Urrego y una vicepresidenta afro, como lo es Francia Márquez.
Este es parte del presente que encuentra Gustavo Petro, como presidente electo, la inflación hoy (6,55%), el desempleo (11,2%), el precio del dólar ($3.900), la deuda externa, lo que les cuesta hacer mercado y cuánto cuestan las cosas que les gustan, el precio de la gasolina por galón ($9.000), la inversión extranjera en el país (US$9’500 billones), y un crecimiento del PIB estimado y muy seguramente por encima de 5% para el año 2022, una ocupación hotelera histórica, estimada por encima del 65%, y en general, una economía dinámica y como nunca antes vista, creciendo en casi todos los sectores.
No pueden después, entonces, echarle la culpa a nadie más que a ustedes mismos por su elección, cuando estas cifras nos castiguen. Con las elecciones del domingo 19 de junio quedó claro que existen dos colombias: La que eligió a Gustavo Petro presidente,16 departamentos y la otra Colombia, antipretrista también, conformada por 16 departamentos, en cabeza del ingeniero Rodolfo Hernández. Con esto se confirma que nuestro país seguirá en polarización y desunido, muy a pesar de que Rodolfo Hernández, como todo un buen demócrata, haya reconocido el triunfo nítido de Gustavo Petro.
El costo inmediato va a ser la disparada del dólar, lo que va a encarecer absolutamente todo y va a destruir no solo nuestros ahorros, sino que va a generar más hambre y pobreza, ¿y saben por qué? por falta de confianza en quien nos va a dirigir y por el cual usted pudo haber votado. Sí, la desconfianza en Petro es alarmante y solo él, con sus actos de gobierno, seguirá generando incertidumbre, lo que puede deteriorar la economía nacional y podría venir el caos antes de lo esperado. Esperamos que no suceda.
¿Y quién va a querer invertir o generar empleo, cuando la constante en este tipo de gobiernos es la burocracia, el derroche, el robo? Esto es otra realidad. Me gustó una frase de Petro en su oratoria como presidente electo: “Vamos a desarrollar el capitalismo, no porque lo adoremos”, como un estilo de gobierno a lo realizado por el expresidente Lula Da Silva en Brasil.
Acá lo que cambiamos fue de ladrones, es esta una expresión de gente del común y de empresarios, ¿o no les parece que el cambio que ofrecen es liderado por los maestros del robo que son curtidos políticos que saben el arte y que lo han liderado en todos los partidos donde han estado? Este es el lastre que le tocará llevar al nuevo presidente de los colombianos, a no ser que se desmarque de estos oscuros personajes.
Amanecerá y veremos, como reza el dicho popular. Bienvenidos al presente, en la nueva era de Petro presidente.