Habemus presidente costeño

Muchos años tocó esperar para ver a un costeño cruzarse la banda presidencial, aunque como no hay cuña que más apriete que la del mismo palo, fue un senador izquierdoso, quien quiso dañarnos la fiesta, intentando demostrar que él sabía de mejor fuente dónde había nacido Gustavo Petro y podía contradecir hasta los propios padres del ahora presidente electo.

Todo ello tenía el único propósito de que el voto costeño no fuera mayoritariamente petrista, porque el odio y los rencores pudieron más que la sensatez y la coherencia ideológica. Pero la costa en general, Caribe y Pacifica, votó esta vez como tenía que votar, es que es en nuestras regiones donde más hemos sentido el peso de la corrupción (endógena y exógena), yo no creo que haya incidido tanto el hecho de que Petro naciera en Ciénaga de Oro, Córdoba y no en Zipaquirá, Cundinamarca, como aseguraba el detractor, pero en cambio sí creo que definitivamente al pueblo no se le puede engañar toda una vida, y ya era justo despertar.

Buena parte de los medios masivos de comunicación nacionales nos han inculcado durante años que los mejores gobernantes son aquellos que salen con buenos números en las encuestas, al terminar sus mandatos. En esta oportunidad electoral, la mayor parte de los candidatos habían sido alcaldes de ciudades y las mediciones mentirosas y sesgadas siempre valoraron a Gustavo Petro como un alcalde mal calificado.

Esta vez los habitantes de la capital del país tuvieron la oportunidad de calificar directamente a quien fue su alcalde, tres veces en las urnas y en todas salió victorioso, pero lo más importante, en cada nueva elección superaba la votación anterior. (Consulta 887.567 votos, primera vuelta 1.769.671 votos y en la segunda vuelta 2.253.997 votos) ningún candidato en la historia de Colombia había superado los dos millones de votos en una sola ciudad.

¿Cuál creen ustedes que sea la razón para los electores de una ciudad que ya fue gobernada por una persona, de la que se afirma fue mal gobernante, ahora voten tan abrumadoramente por él para que gobierne a todo un país? Esa es la pregunta del millón de dólares.

Tiene la izquierda, los alternativos y el progresismo la oportunidad histórica de demostrar que las castas y élites que nos han gobernado toda una vida, lo han hecho mal y que todo ese tiempo de espera y sacrificio del pueblo valió la pena, porque alguien que piensa diferente se preparó toda una vida para gobernar mejor a este país, y el pueblo le dio la oportunidad.

Nada será fácil, habrá muchas zancadillas y palos en la rueda de todo tipo, pero los que tenemos esperanzas no podemos dejar solo al hombre, debemos ayudarle a cambiar el sistema que nos llevó casi a un estado fallido. No esperemos que en cuatro años haga milagros, solo que abra el camino para que otros por la misma línea nos mantengan viva la ilusión de que hay otra Colombia posible.

Colofón: Tenemos el plato del cambio servido, levanten la mano en el Cesar, La Guajira y en general en nuestra querida región Caribe quienes se atreven a ponerle el cascabel al gato, quienes vamos a enfrentar a los clanes, a derrotarlos y a cambiar las terribles mañas y costumbres corruptas con las que nos han gobernado y casi esclavizado. Ya Petro abrió el camino, transitémoslo.