Muerte cruzada

……Que no se dio por fortuna para la frágil democracia ecuatoriana, al lograrse un acuerdo entre el gobierno y las autoridades indígenas, promotoras de la parálisis nacional por espacio de dos semanas, y que causó millonarias pérdidas a la infraestructura económica del país.

Acuerdo que no nos impide adelantar algunos breves apuntes sobre ese recurso constitucional, que se dan algunas naciones, como un mecanismo de ultima recurrencia, en ocasiones desnaturalizado por el manejo político “in extremis” de las bancadas parlamentarias que privilegian sus urgencias de coyuntura, de acuerdo con sus intereses.

Pero que de idéntica forma, puede ser utilizado por el Ejecutivo, como en el pasado se hizo con Abdala Bucaram (1996-97), cuando la figura no existía, con las características propias que hoy tiene.

La “Muerte Cruzada” se incorporó a la nueva Carta Política en 2008, muy al estilo de los credos hiperpresidencialistas de nuestra región, pero también como se dijo antes, como un mecanismo disuasivo, sancionador en alto grado, si se quiere, aplicable a los Congresos hostiles, para decirlo de alguna manera. De doble vía, entonces, según los dictados de los articulados 130-148 supralegales.

Mientras el país se desmoronaba, literalmente, la silueta de la “Muerte Cruzada” adquiría forma y se perfilaba con mayor contundencia, a manera de la tensa calma que precedía a los duelos cinematográficos del Far West , en las que resultaba vencedor, el que primero accionara su arma, con la mejor puntería , mientras los proyectiles se cruzaban en el aire en una infinitesimal fracción de segundo .

A la Asamblea Nacional, vocera del descontento enarbolado por la Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE), antagonista del gobierno del Presidente Lasso, no le alcanzo la munición para destituirlo -siendo minoría el oficialismo-, como otrora, si se logró en similares circunstancias con Jamil Mahuad en 2000.

Queda para el urgente estudio de los analistas, las implicaciones del paro que mantuvo en vilo al Continente, en estos momentos de grandes cambios que se están produciendo al vaivén del péndulo político que recorre las arterias de nuestra región. 

Esa es una faceta, la política y económica, y sus consecuencias; la otra, tiene que ver en nuestra opinión, con  un pormenorizado estudio que podría adelantarse a la figura de la muerte política , su uso, modulación y pertinencia , con el fin de acallar las voces de quienes pregonan una enorme contradicción no resuelta sobre su constitucionalidad, y  sobre su deslucida esencia democrática , en ciertas circunstancias