Mickey Rooney, actor casi centenario

Cuando recibí como premio, en el primer año de la escuela primaria, un pequeño libro sobre la vida de dos estrellas de cine que en esos momentos triunfaban en la pantalla, no tenía la capacidad suficiente para comprender la verdadera dimensión de esos representantes del arte escénico.

Ni siquiera sabía quiénes eran. El librito era un poco más grande que las cajas de fósforos usadas en ese tiempo. (¿Quién se acuerda ahora de los fósforos El Globo?). Tenía pastas gruesas, durísimas, como las de los mejores diccionarios que ha publicado Larousse. De eso hace tantos años que no recuerdo su contenido. Pero sí tengo presente que en las páginas pares aparecían dibujos relativos a los dos astros del cine mientras que en las impares se relataban, entrelazadas, las vidas de ambas estrellas del celuloide. El libro se llamaba ‘Mickey Rooney y Judy Garland’. Esas páginas ilustradas servían mucho para complementar los textos, que muchas veces no entendíamos.
Hablaré del actor fallecido el 6 de abril de 2014. En verdad le había perdido el rastro. Es más, pensé que había muerto hacía mucho tiempo. Pero no. Después de haberlo visto en la película cómica ‘El mundo está loco, loco, loco, loco’ (1963), al lado de Jimmy Durante y Spencer Tracy, Mickey Rooney siguió en el mundo falso del cine y estuvo a punto de cumplir noventa y cuatro años de vida en este universo real.
Su nombre verdadero era Joseph Yule, Jr.; nació en Brooklyn, Nueva York, Estados Unidos, el 23 de septiembre de 1920. Comenzó su carrera a los seis años; pero cuando tenía solo diecisiete meses acompañó a sus progenitores en una de sus presentaciones. De hecho, ellos eran actores itinerantes de vodevil. Fue Rooney, sin duda, el actor de cine que más años permaneció en la pantalla, haciendo honor a su frase favorita: “Cuando abro la puerta de la nevera y se enciende la luz, quiero actuar”. En 1927 se convirtió en estrella del cine mudo con un personaje que se volvió muy popular: Mickey Mc Guire, cuyo nombre adoptó para toda la vida. Pero fue la serie de películas ‘Andy Hardy’, filmada entre 1937 y 1944, la que lo convirtió en ídolo en Estados Unidos. Por supuesto, el actor fue el número uno de la taquilla entre los años 1939 y 1941.
La pareja Rooney-Garland acaparó la atención de los cinéfilos por sus presentaciones en las películas musicales ‘Los hijos de la farándula’ (1939), ‘Armonías de juventud’ (1940), ‘Chicos de Broadway’ (1941) y ‘Girl crazy’ (1943). Pero en su actividad artística hay muchas otras películas exitosas, como ‘Amanecer sangriento’ (1956) y ‘El corcel negro’ (1979), entre las más de doscientas cintas en las que participó. En televisión trabajó en las series ‘El crucero del amor’ (1982), ‘Las chicas de oro’ (1988) y ‘Se ha escrito un crimen’ (1993). Obtuvo cuatro estatuillas honoríficas del Premio Óscar.
De la vida sentimental de Mickey Rooney hay que destacar que se casó con ocho mujeres, entre ellas Ava Gardner. Todas eran mucho más altas que él: su estatura alcanzaba el metro con cincuenta y siete centímetros. Bueno, con su muerte no ha desaparecido del todo; por la magia del cine seguiremos viéndolo en ‘Una noche en el museo’, gracias a las repeticiones que nos brindan en cualquier momento los canales de TV cable. Apenas un mes antes de su deceso había filmado algunas escenas de ‘Una noche en el museo 7’. Y para que no se diga que murió alejado de su profesión, debe tenerse en cuenta que falleció cuando participaba en la película ‘El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde’, basada en la novela de Robert Louis Stevenson. Había recibido el Premio Óscar Juvenil en 1938 y un Óscar Honorífico en 1982.
Al evocar este recuerdo tan lejano en el tiempo, debo certificar que el primer texto que cayó en mis manos fue esa biografía del inolvidable actor. La leí cancaneando, pero me enteré de su contenido.