Carta abierta a Gustavo Petro

Reciba un saludo diferente, respetuoso y cordial de los guajiros que votaron por usted y de los que no votamos por usted.

Que el Dios superior de los guajiros, Maleiwa, y el Dios de todos los cristianos lo siga colmando de sabiduría para que una de sus acertadas decisiones nos quite a los guajiros esta pena del alma, ésta casi frustración y vergüenza nacional, hasta ahora, por su falta de puesta en marcha, y que se llama Proyecto Río Ranchería: Represa El Cercado y Distritos de Riego del Ranchería y de San Juan del Cesar.
Es diferente mi saludo porque a pesar de estar cargado de desesperanzas y frustración, aún me queda y nos queda a los guajiros, allí, en un lugar en el fondo del alma y el corazón un hálito de esperanza pero también de dolor y rabia que se anidaron profundamente hace 12 años después que se construyó dicha represa y sus rebosaderos y se abandonó, y después de que todos los presidentes que han pasado hasta hoy, que han ensuciado sus palabras con añoranzas para nosotros, han pintado la retórica de sus discursos de campañas de verde por la expectativa que nos crean, y de blanco simbolizando paz y progreso para ésta parte de la patria, pero durante sus períodos presidenciales las han lavado con agua de otra parte, y nos han pintado la cara a los guajiros de naranja oscuro por el engaño y la desconfianza que nos han generado, y de negro por el dolor que nos han ocasionado.
Quiero doctor Petro, comenzar esta misiva con algunas frases que se han tatuado en la mente de los guajiros como son: una, “jalonaremos los recursos para terminar los distritos de riego”.
Otra, “Mi compromiso es con el pueblo guajiro y pondremos a irrigar esas 18 mil hectáreas, a producir energía y a darle agua a 9 municipios”, y, además, esta ha sido lanzada a los cuatro vientos no solo por los candidatos a la Presidencia de la República, sino por candidatos nuestros y foráneos al congreso; candidatos a nuestra gobernación y a la asamblea departamental, y unos osados, despistados diría yo, candidatos a los concejos municipales del área de influencia.
Otra: “Hasta aquí llegó la desidia y abandono del Proyecto del Río Ranchería”. Y ha habido otros más atrevidos que mandan mensajes hasta las islas del caribe diciendo “Prepárense a comprarnos comida porque aquí en La Guajira la vamos a producir a tutiplén”.
Y así de ese corte y estilo llevamos 20 años desde cuando se iniciaron estudios y diseños de dicho proyecto, curtiéndonos la piel del alma y el corazón con frases ilusionadoras, frases creadoras de esperanzas, frases de divina música para nuestros oídos y que al terminar los periodos presidenciales, congresionales, de gobernadores, diputados y autoridades municipales del área de influencia, quedan traducidas solo en himnos de dolor y rabia “que nos están haciendo ya bajar la frente sin orgullo para consolarnos únicamente con las suaves caricias del mar”. Esto lo digo usando en contrario el espíritu de la estrofa inicial de nuestro himno departamental.
Dr. Gustavo, en buena hora, usted que desea hacer la transición energética, reemplazar la fuente productora de recursos económicos y financieros del extractivismo por la generación de recursos producto del desarrollo agropecuario de nuestro país, tiene usted la suerte y nosotros los guajiros la bendición, de que cuenta en este departamento con las más grande fuentes para ello: aire y sol y tierras fértiles.
Dr. Petro, considere está misiva un ruego resiliente, una rogativa del alma, un imploro masivo de un pueblo, y yo lo pido en nombre de mis paisanos, con todo mi respeto hacía ellos, porque vemos en su gestión, quizás la última oportunidad para que se haga la inversión apropiada y se terminen las obras que falten y se rieguen esas miles de hectáreas, se encienda la luz y ojalá se pueda bajar el valor del kilovatio en nuestro territorio, y se calme la sed miles de coterráneos, y por fin veamos un sueño hecho realidad de un pueblo apocado por la amargura y el engaño de tantos, y por tantos años.
Le pedimos también, próximo Sr. presidente en ejercicio, que tome usted está solicitud con el espíritu, la solemnidad y el respeto, que usted nos dijo que tiene, y, mostró, por nuestros iconos ancestrales cuando sus pies pisaron un símbolo cultural y mítico nuestro como es el chinchorro guajiro.
Dr. Petro, le sugerimos que converse, de manera especial, este tema de La Guajira con el Sr. Canciller designado por Ud. porque siendo él Ministro de Minas del gobierno del Dr. Belisario Betancourt, en el año 1986 “arrancó” la explotación y exportación anticipada de Cerrejón, y desde ahí iniciaron nuestras ilusiones, por las menciones hechas, de buena fe, sobre el desarrollo guajiro, en el discurso presidencial. Con la Dra. Cecilia López, que por tener tanto conocimiento de la reforma agraria que se necesita, o sea, más allá del vocablo “porque la necesitamos”, y por conocer tanto todo nuestro departamento y su verdadera vocación agrícola, será su fidedigna orientadora para culminar y poner al servicio de la región, del país y del mundo ésta mega obra pública de gran capacidad productora de alimentos. Y convérselo con el Dr. José Antonio Ocampo y ojalá no se caigan de espalda, por lo poco que falta de inversión social para cristalizar este sueño, versus los beneficios sociales y económicos.
Los guajiros esperamos que este sea el último llamado o ruego que hacemos a un presidente para que nos termine esta obra de reivindicación para nuestro pueblo, no porque vamos a bajar la guardia, sino porque vemos y creemos en sus intenciones, por lo tanto, avizoramos que eso será realidad, y porque nos han generado plena confianza sus decisiones tomadas hasta ahora en materia de conformación de un gabinete nacional, no de cuotas de partidos y movimientos políticos.
Confiamos todos los guajiros que sea este el periodo presidencial que reivindique a ésta tierra donde nace el sol de Colombia, a ésta tierra que como una madre buena ha dado el fruto de sus entrañas para sostener a sus hijos,  y que ahora aspira que se le pinten de verde sus campos, se adorne su cielo con el azul de su mar para que sus hijos vivan trabajando alegre y también puedan vivir sabroso, y con garantías de vida recibiendo turistas con un aire limpio y unas vías seguras donde solo salgamos los guajiros “a coger el bus y a despedir los turistas y visitantes”.
Reciba, Sr. Presidente Electo de todos los Colombianos, de parte de todos los guajiros, un fuerte abrazo de amistad, consideración y fe de que llegó ese momento de irrigar paz, trabajo y riqueza para nosotros y el resto de Colombia.
Por su apoyo a nuestra petición, comenzamos el aplauso el 7 de agosto del 2022 y aspiramos hacerlo más atronador el día de la inauguración de las obras que faltan a este megaproyecto y no terminarlo nunca cómo agradecimientos eternos por su voluntad política.