Retos y desafíos de un gobernador
designado en La Guajira

Indudablemente, que con la caída del gobernador Nemesio Roys, se agudiza más aún la profunda crisis institucional y política que viene arrastrando el departamento de La Guajira en la última década.

A la crisis fiscal que lo lleva a la ley 550 de 1999 para el saneamiento de sus pasivos con la división de apoyo fiscal del Ministerio de Hacienda, se le sumó, además, la crisis migratoria de la hermana república bolivariana de Venezuela y la crisis sanitaria por dos años y medio del covid19. Todo este panorama no ha permitido que los gobernantes territoriales hagan la tarea administrativa de manera eficaz y eficiente para alcanzar las metas y los indicadores de sus planes de desarrollo en este periodo.
Además de contar con instituciones débiles y con una precaria imagen a nivel central, hoy nos enfrentamos nuevamente a este vacío institucional con toda la inseguridad jurídica, que anuncia la caída de un gobernador bien preparado y con una idea motivadora de cambio, por la que votó mayoritariamente el departamento. Una vez más, se repite que por la vía contenciosa administrativa se tumba una decisión popular a través de la democracia participativa. Pero como las personas pasan y las instituciones quedan, la vida administrativa para impulsar y promover el desarrollo de La Guajira tiene que seguir.
Son muchos los desafíos que debe asumir quien tenga la responsabilidad política de reemplazar al saliente Gobernador. La Guajira está sumida en el caos de la inseguridad reinante en los municipios del departamento, donde la ciudadanía demanda un departamento y unos municipios seguros. Continúan los coletazos de la pandemia que no vino de visita sino para quedarse.
Del mismo modo, se requiere una infraestructura más adecuada para el desarrollo social y productivo, desde la red terciaria para conectar a sus territorios rurales, lo mismo que la red hospitalaria y portuaria, y también darles continuidad a los programas de agua potable y saneamiento básico, hasta garantizar el mínimo vital de agua y alimentos. Pero de la mayor importancia estratégica, es la visión que tenga el entrante gobernador, con respecto al cumplimiento de la Sentencia T-302 de 2017, que declaro el estado de cosas inconstitucionales en el departamento de La Guajira con el pronunciamiento de la honorable corte constitucional.
Ese pronunciamiento no dijo cosa distinta a que, en este departamento no se garantiza el derecho a la vida, y aunque los registros y subregistros no lo muestren así, muchos miembros de nuestra milenaria nación wayuú, siguen cayendo del árbol de la vida por hambre y todas las patologías asociadas con la desnutrición y la malnutrición. Pero llega un gobierno nacional este 7 de agosto al Palacio de Nariño, que se autodenomina la Colombia Humana y Colombia Potencia Mundial de la Vida. Para lo cual se requiere una mejor interlocución desde la región con la nación, donde el gobierno departamental como cuerpo intermedio del estado, en cumplimiento de su responsabilidad misional, convoque a la clase parlamentaria y a la dirigencia del departamento, para que La Guajira por el enfoque diferencial que demanda, se convierta en un propósito de país.
El estado de cosas inconstitucionales de La Guajira, requiere un capítulo aparte en el nuevo Plan de Desarrollo Nacional 2022-2026, con su diagnóstico, un plan estratégico y un plan plurianual de inversiones, que permita conjurar esta crisis social y humanitaria tan prolongada. La agenda del gobierno departamental y la agenda parlamentaria, deben coincidir en este punto de encuentro poniendo como interés superior de su gestión el desarrollo social y económico de La Guajira, con todas sus ventajas comparativas, y la crisis política, administrativa, social y económica que lo aqueja.
Ojalá y la persona designada para terminar el periodo de gobierno departamental llegue revestido de una gran experiencia y trayectoria pública, y con conocimiento en alta gerencia pública, para que, además de fortalecer el desempeño institucional, desarrolle una gestión sin precedentes, y a la par, del gobierno nacional, que también viene llegando a dirigir los destinos del país. La tarea encargada para quien suceda al gobernador Nemesio Roys, está llena de retos y desafíos, no solamente por enfrentar la crisis departamental, sino por recibir a un nuevo gobierno nacional, lleno de expectativas y esperanzas para reactivar la economía en todos sus órdenes. La Guajira requiere ejecutorias, realizaciones, resultados efectivos, obras físicas y sociales y emprender una cruzada contra la pobreza y el hambre, por el desarrollo humano y contra las necesidades básicas insatisfechas que muestran los más altos indicadores del país.