Disciplina y lealtad

En momentos cruciales para La Guajira como lo es el actual, en que el Consejo de Estado declaró nula la elección de Nemesio Roys Garzón, nos asaltan una serie de interrogantes; pero especialmente los relacionados con valores como la disciplina y la lealtad.

Llama la atención que ese tribunal destacará e hiciera énfasis en varias oportunidades en el desarrollo del texto del fallo en que en el comportamiento del hoy exgobernador no se respetaran los valores como la disciplina y la lealtad.

Se establece en diversidad de textos autorizados que “la disciplina es la observancia de las reglas de conducta y funcionamiento interno establecidas jerárquicamente por una organización para sus miembros, así como la sanción de las inobservancias”.

 ¿Ignoraban el exgobernador y su equipo de asesores durante la campaña que hay un valor que se llama disciplina y que hay que respetar?

¿Pasó lo que pasó enmarcado en lo que muchos estudiosos han denominado la crisis de valores del tiempo actual en el que estamos viviendo?

¿Será que en las próximas campañas habrá que nombrar un Prefecto de Disciplina para que maneje los hilos del comportamiento político del candidato y no le permita caer en inobservancias que abran las puertas a las sanciones?

Hay que aprender y los golpes enseñan. Este duro golpe para La Guajira debe enseñarnos de que la cuestión no es un juego y que los millones y millones de pesos gastados o invertidos en las campañas políticas, merecen respeto. Quien no respeta la plata sufre las consecuencias. Disciplina. Disciplina.

Palabra llevada y traída, pero que tan poca gente conoce y mucho menos todavía tiene clara la conceptualización. Si no tienes claro el concepto nunca podrás respetarla.

Y se abre paso en lo tocante a la lealtad definida por autores éticos como: “Una virtud que se desenvuelve en nuestra conciencia, en el compromiso de defender y de ser fieles a lo que creemos y en quien creemos.

La lealtad es una virtud que consiste en la obediencia de las normas de fidelidad, honor, gratitud y respeto por alguna cosa o por alguien, bien sea hacia una persona, gobierno, comunidad, entre otros”. Toda esa cantidad de elementos encierra la palabra lealtad.

 Por todo ello es que la invitación a los futuros candidatos y a sus equipos de campaña es a que tengan claro que el “todo vale” no es una buena recomendación. Que candidatos y asesores deben ser gente de honor. Gente agradecida con los grupos políticos que los acompañan y respetuosos por encima de todas las cosas.

La observancia del respeto a la normatividad es un escudo formidable contra los reveses jurídicos que pueden dar al traste con cualquier campaña política, por muy nobles que sean sus propósitos. Disciplina y lealtad fallaron en la campaña de Nemesio Roys Garzón.