Carta pública al nuevo ministro de educación

Quiero iniciar por escribirle mi sentir como maestra de jornada única,  si bien es cierto nuestra labor docente durante años ha venido siendo mirada de manera despectiva por los diferentes gobiernos de turno y señalada  como cortina de humo para tapar el único interés personales de los grandes contratistas que acompaña este programa, pienso que cuando se habla de tema educativo  los resultados deben ser positivos y no negativos, en este caso totalmente negativos, ya que el estado emocional de los estudiantes y maestros es de rechazo ante tal barbaridad, ya  que han terminado llevando del bulto, con la creación y de muchas resoluciones de proyectos millonarios que deben justificar como sea, en este caso la  jornada única.

Un árbol de beneficios para los dueños del contratos y   de aquellos que reciben remuneración por hacerles cumplir los  intereses de los mismos,   más no analizar,  sentir y reconocer la realidad de las aulas, de los estudiantes y maestros.

Es bueno dar un pare a esto y que usted y su equipo humano llegue y sean ustedes mismos, sin intermediario los que se acerquen a los que protagonizan de esta triste y dura  realidad,  las pocas  condiciones de la educación de Colombia,  donde se exigen resultados,  pero no se dan las condiciones, los resultados   académicos  y disciplinarios de los jóvenes son cada vez bajos, estos están cada día  más y más estrenados,  más y más aburridos, ahora si el tiempo se supiese invertir , las jornadas de tarde no fuesen continuismo,  sino que, fuese  un espacio  para desarrollar en el joven  su talento artístico, deportivo,  de lecturas,  visitas la biblioteca, y no   un  acumulo de más tareas, que no hace porque ya no puede más de lo mismo.

Hablar de jornada única con las  condiciones de las aulas y la alimentación, es referirse a  desmotivación de los estudiantes y maestros, es decir   un fracaso,  aumentarle  trabajo al maestro con el mismo sueldito, no es  justo y no aguanta, ya que si alguien debería ganar más es precisamente el maestro.

Haber implementado dicha jornada con algunos maquillajes que hoy reflejan un opuesto a lo prometido, pues es  totalmente inhumano, si miramos las aulas no están en condiciones,  se debe manejar tiempos razonables para la alimentación, no es prudente el que manejan, luego de almorzar, los que almuerzan comen y entran a clases sin descanso y sin hacer digestión en esos 30 minutos.

Así mismo, el maestro debe ir corriendo a su casa,  comer corriendo o esperar que se hagan las 3:00 pm para ir almorzar, por supuesto esto es un desequilibrio educativo, no debería existir estas dichosas jornadas únicas, no cumplen con las expectativas, ni las condiciones que requiere, otra cosa seria  contratar para  las horas de las tarde a maestros de arte, que ofrezcan a los estudiantes otras propuestas innovadoras y motivadoras, que este sin trabajo, pues ni  el maestro  más brillante y excelente aguanta esto, pues como humano se cansa, es fundamental contratar a otros para que  asuma esta responsabilidad y le aseguro que habrán mejores resultados,  que los jóvenes vayan a su casa almorzar y regresen hacer sus tareas y a recrearse al colegio , les aseguro que esto dará mejores resultados.

Se evita maestros aburridos, estudiantes más violentos, con resultados bajos. Hagamos de la educación más humana, menos de intereses individuales de ciertos sectores que siendo sinceros no les interesa ni un punto la calidad educativa, solo van por lo que se van a ganar, y aquí quienes deben ganar son los principales protagonistas de la educación,  maestros y estudiantes,  quienes se muelen dentro de un aula a formar.

Señor ministro,  señores senadores señor presidente Gustavo Petro, haga de la educación un verdadero humanismo,  donde el único interés sean los resultados positivos,  pero con las condiciones dadas.