La escritora Sarah Lark y su pasión por los maoríes

Es costumbre, entre muchos artistas, acudir a falsos nombres, sobre todo en sus comienzos; se dice que por temor a posibles fracasos de principiantes, aunque en el caso de Barba Jacob los sucesivos cambios obedecieron a problemas con personajes políticos en México y en los países de Centroamérica, en los cuales estuvo siempre como personaje errante y algunas veces como prófugo de la justicia.

Nuestro poeta llegó a utilizar durante su vida literaria nueve seudónimos más: Juan Sin Miedo, Juan Sin Tierra, Juan Azteca, Junius Cálifax, Almafuerte, El Corresponsal viajero, Emigdio Paniagua, Maín Ximénez y Ricardo Arenales. Su verdadero nombre era Miguel Ángel Osorio Benítez. Otro poeta colombiano, León De Greiff, se dio a conocer en sus inicios como Leo le Gris; también firmaba como Gaspar de la Nuit.

Ese recurso de los seudónimos no ha caído en desuso. La escritora alemana Christiane Gohl ha firmado sus obras con cinco seudónimos diferentes. Sus novelas han sido publicadas bajo los nombres de Ricarda Jordán, Elizabeth Rotenberg, Stephanie Tano, Leonie Bell, además del más famoso: Sarah Lark. Con este último la identificaremos en estas notas.

Nació en Bochum en 1958 y actualmente vive en Andalucía, España. Es autora de una novela que está entre las más vendidas en Colombia. Se trata de ‘En el país de la nube blanca’ (2007), con más de tres millones de ejemplares distribuidos en todo el mundo. La obra hace parte de una trilogía que continúa con ‘La canción de los maoríes’ (2008) y se cierra con ‘El grito de la tierra’ (2009). En 2016 Sarah Lark publicó ‘El año de los delfines’, documentada en sus viajes por numerosas islas de Nueva Zelanda, que en idioma maorí significa ‘país de la nube blanca’.

La escritora se dio a conocer por la publicación de numerosos libros, tanto de ficción como de no ficción. Sus temas preferidos giraban alrededor de los caballos; parece exagerado decirlo, pero Sarah Lark ha escrito unos trescientos libros sobre equitación. Cada casa editorial en las cuales trabajaba le dio un nombre diferente a la autora; de ahí sus distintos seudónimos. Su deseo de escribir novelas largas la condujo al tema histórico de los maoríes. Ese fue el momento preciso para consagrarse como la Sarah Lark que hoy llama la atención en muchas librerías del mundo.

La autora confiesa haberse enamorado del territorio de Nueva Zelanda y por eso aborda en sus obras lo que fue el proceso de su colonización. Sin embargo, sus escritos no están exentos de elementos de ficción, que la narradora mezcla con el exótico paisaje sin restar fuerza a la indudable influencia que la cultura maorí ha ejercido en la historia universal. En todo caso, la literatura actual está comprobando que los temas considerados modernos no son determinantes a la hora de escribir obras interesantes. Los escritores reciben motivaciones de la realidad, donde quiera que esta resida. No estamos en los tiempos de Julio Verne, pero la ficción siempre estará a disposición del creador literario para que vista con ella un tema real bien escogido.

Por ahora, estamos en el cuarto de hora de Sarah Lark. Y con ella, la literatura espera atraer a lectores ávidos de aventuras. Los maoríes, acercados a nosotros por la ágil pluma de esta escritora alemana-española, nos darán una lección más de cultura universal y nos permitirán preguntarnos nuevamente qué tanto tienen ellos de nuestras comunidades indígenas, y viceversa.

En 2014 Sarah Lark recibió el ‘Premio de Honor de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza’ en su décima edición. Ha publicado más de treinta libros de este género. Terminemos con una frase de esta exitosa escritora: “Escribo novelas principalmente para mí. Me sorprende que me paguen por pasarla bien”.