Seamos grandes y conciliemos intereses

Nuevo gobierno. Nuevo presidente de la República. Un congreso mayoritariamente renovado. Colombia coge un nuevo aire. Y a esto es lo que llamamos una bella oportunidad.

Bella oportunidad tenemos todos los colombianos para sentarnos a hablar, a reflexionar, a replantear fórmulas de solución a nuestras problemáticas para hilar delgado y seleccionar los problemas para ir solucionando poco a poco. Es el gran pedido del momento histórico que vivimos.
Oportunidad para vernos las caras y mirarnos a los ojos, sin resentimientos ni odios. Conscientes de que en este mundo somos pasajeros y que no vinimos aquí a quedarnos, sino a pasar un buen rato. A disfrutar y “vivir sabroso”, pero para ello necesitamos superarnos para llegar a ser más grandes que nosotros mismos.
Un gran momento para discernir en calma y convencernos de que podemos vivir juntos y en paz sin importar que ideología sea la que haya conquistado nuestra manera de pensar y de sentir. El estómago no tiene ideología y el hambre no sabe de doctrina. El cuerpo humano siente frío, calor, se enferma y se muere por encima de las ideologías, las doctrinas y los partidos políticos. El esperma no pregunta por ideología y se une al óvulo para darle vida a un nuevo ser humano. Somos uno. Somos humanos. Somos hasta que dejamos de ser.
En atención a ello es que debemos ser grandes, colocarnos por encima de las ideologías y superar sus barreras para que en Colombia se respire el clima de la paz. Y sinceramente creemos que una de las mejores alternativas es la conciliación de los intereses. Negociemos por encima de las ideologías, porque el hambre y las necesidades de los niños de La Guajira y de Colombia no tienen ideología.
Los intereses de un padre de familia desempleado, de los jóvenes estudiantes para no repetir la historia de pobreza de sus familias, de las familias de los hombres y mujeres que han caído en el cuarto sin salida de la drogadicción y de los enfermos en los hospitales, están pidiendo a gritos que cesen las barreras dogmáticas de las ideologías y se abra paso la conciliación de los intereses. Que se aclare que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Y no deben sacrificar los intereses de la gente para darle gusto a un egoísta sentido ideológico.
Quizá uno de los primeros aciertos del presidente Gustavo Petro ha sido el llamar a todos los dirigentes de los partidos políticos para escucharlos y compartir responsabilidades. Quizá se fundamentó en El Libro- La Biblia – que dice en Proverbios 11-14: “Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; más en la multitud de consejeros hay seguridad”. La historia dirá.