Respeto a la espiritualidad indígena

Una tutela interpuesta por el Consejo Superior de Palabreros del pueblo wayuú contra tres senadores y un representante, quienes denigraron del encuentro que el presidente Gustavo Petro sostuvo en la Sierra Nevada de Santa Marta con el pueblo arhuaco, vuelve a recordar el respeto que merece la cultura de los pueblos indígenas y por ello están solicitando que se le amparen los derechos fundamentales a la espiritualidad.

Calificar como actos de brujería los eventos tradicionales ancestrales de los pueblos indígenas, no solo es una falta de respeto sino un desconocimiento total de quienes se deben preciar de conocer la cultura de estas comunidades que también representan a Colombia y que siguen luchando por sobrevivir en medio de la indiferencia del estado.
El ritual al presidente Gustavo Petro es un acto natural de saneamiento espiritual, de pureza y fortaleza, como lo explican muy bien los demandantes, Rafael González Epieyu, palabrero presidente y Aníbal Mercado Torres, director Consejo Superior de Palabreros.
“Este es un encuentro típico para nuestros pueblos indígenas hacerlos a quienes gobiernan u obtienen un mandato, y más si se trata de alguien que respeta, valora y cree en nuestros principios de vida”.
La situación merece todo el rechazo de la comunidad y es entonces necesario que estos flamantes congresistas pidan perdón por la falta cometida, porque la cultura de los pueblos se respeta.
A los senadores John Milton Rodríguez, María Fernanda Cabal, María del Rosario Guerra y el representante Miguel Polo Polo, no se les debe olvidar que se encuentran en el mayor espacio de la democracia y deben garantizar los derechos de la diversidad étnica y cultural, que además merecen especial protección del Estado colombiano.
Los demandantes afirman que la espiritualidad de los pueblos indígenas constituye su deber ser, y la supervivencia física y cultural de los pueblos depende de la conexión y comunicación que esta permite con la naturaleza.
Y eso precisamente, significó el encuentro del presidente Gustavo Petro con el pueblo indígena Arhuaco, al posesionarse en una ceremonia ancestral y simbólica en lo que se conoce como el corazón del mundo.