Nos estamos acostumbrando a la interinidad

Partiendo desde el 12 de octubre de 2013 hasta nuestros días, observamos que el cronómetro de la interinidad político administrativa en La Guajira ha tenido una celeridad, movimiento propio de la inestabilidad política adquirida por las tantas veces que se ha producido este hecho, acostumbrándonos a los retirados y abruptos cambios de los mandatarios elegidos popularmente por el constituyente primario, pero sacándolos mediante fallos judiciales.

En estos nueve año de gobierno departamental, muchos son los conocido que han quedado encargados del Palacio de la Marina, pero también han habido desconocidos que han ocupado el cargo de gobernador temporal.
Para muchos guajiros, la llegada de Nemesio Roys Garzón a la Gobernación, generó toda tranquilidad político administrativa, porque en el tiempo que estuvo al frente del Palacio de la Marina logró posicionar al Departamento en el contexto regional y nacional, sacando al territorio del marasmo administrativo en que anteriormente había caído.
Hoy Nemesio no es el gobernador, pero su planeación, ejecución y organización, ha permitido que quienes han quedado al frente del Gobierno departamental, estén sincronizados con su estilo de gobernar y con su programa de gobierno.
Sabemos que en el ejercicio de la administración pública, un sector de la comunidad aplaude o rechaza la forma de gobernar y las decisiones que tomó Nemesio Roys y su equipo de gobierno, pero en la balanza de los resultados es lógico que un sector aplauda su gestión y otro lo rechace; respetamos el criterio de quienes califican de nefasta su administración, pero también nos complace con quienes coincidimos que su gobierno fue bueno, le dio altura al desprestigiado departamento y credibilidad entre los empresarios que han querido invertir en La Guajira.
El departamento de La Guajira recae en su máxima interinidad política administrativa por el encargo que existe con una terna que ha generado más conjeturas que tranquilidad, ya que muchos abogados y leguleyos que la han objetado, le han dado diferentes interpretaciones, entre ellos por extemporaneidad en su presentación, por falta de fuerza jurídica ante la presentación de documento que no ha sido solicitado, por inhabilidad e incompatibilidad en algunos de los nombres que la integran. En fin, en La Guajira nos seguimos acostumbrando a la interinidad político administrativa.