José Gregorio “Joseito” Maestre Daza

El sexto mes del año, el mes del Sagrado Corazón de Jesús, exactamente un 18 de junio de 1946, nació este intrépido y osado protagonista de esta crónica sabatina, en el corregimiento de Caracolí, Sabanas de Manuela, Municipio de San Juan del Cesar, La Guajira.

Sus padres llevan por nombres: Francisco Catalino Daza Mendoza (el popular Franco Daza), y Juana Mauricia Maestre Fuentes; contó con los siguientes hermanos de padre: Milton, René, Necta, Marina, Elizabeth, Marlene, Adíela, Jorge, Norberto, Leonardo y Eduardo; de Madre: Lisandro y Aidé, son sus hermanos de padre y madre, su querida progenitora por cariño a sus hijos les llamaba con diminutivos, a su hija Janeth le decía Janecita, y a su hijo José Gregorio le llamaba ‘Joseito’, y con ese apodo se quedó hasta el final de sus días, todos sus amigos y familiares le decían ‘Joseito’.
Los hijos naturales o fuera del matrimonio en aquella época llevaban el apellido de la mamá, a ‘Joseito’ le pasó igual que a su padre quien debió ser apellido Mendoza, pero también lleva primero el de su madre, si hubiera sido en la actualidad llevarían el Mendoza delante.
Mi invitado de hoy, los primeros años de infancia los pasó en Caracolí, Sabanas de Manuela, de allí se trasladó junto a su madre y hermanos al Municipio fronterizo de Maicao, donde vivió varios años con dificultades económicas debido a que su mamá por orgullo no aceptaba la ayuda que su padre le ofrecía, a Joseito le molestaba esta situación y a raíz de esto a temprana edad le tocó trabajar, su primer trabajo fue vender agua en lata, le tocaba transportarla muchas veces en la cabeza, a raíz de eso le quedó una marca o cicatriz que se la tocaba frecuentemente y recordaba aquellos tiempos de carestía, que le tocó vivir junto a su hermano Lisandro, su madre era muy estricta, estilo militar, vendía dulces preparados por ella misma, pero no permitía que los probaran siquiera, a raíz de este régimen a los 11 años, ‘Joseito’ decide irse para Venezuela, llega a Maracaibo, inicia a trabajar en un parqueadero, cuidando y lavando carros, la mayoría de las veces le tocaba dormir en ellos, un amigo de su madre lo reconoció y lo retornó a Maicao al seno de su familia.
A los 17 años Lisandro su hermano decide venirse para San Juan del Cesar a vivir con su padre y al año siguiente lo hizo ‘Joseito’; su papá tenía fincas y también un hotel y allí trabajaron junto a sus otros hermanos, la esposa de su progenitor los trató muy bien, aprendieron a ordeñar, y a sembrar productos de pan coger, lo mismo sorgo y algodón, su padre les repartía de acuerdo a la edad la cantidad de hectáreas para la siembra y Joseito era tan de buena suerte que en una ocasión le asignaron 30 hectáreas y a sus hermanos mayores 80, 70, 50 y en el sector que le asignaron llovía más que en el de sus hermanos, razón por la cual obtuvo mejor cosecha, en 30 hectáreas cogió más toneladas que en las 80 que le tocó a su hermano mayor, su padre exclamaba: “ese hombre si es de buena”, llueve en la finca y solo cae duro en el área de Joseito.
Muchas veces a los trabajadores de la finca de su padre, como no tenía medios para pagarles los jornales, los días domingos en sus jornadas de descanso los invitaba a que le ayudaran, les preparaba un sancocho de hueso, les brindaba unos tragos de ron caña o churro y le hacían con muy buenas ganas y entusiasmo todas las labores de limpieza, fumigaciones, etc. que requerían sus 30 hectáreas, sin pagarles dinero, de esta forma mantenía su cultivo fecundo y productivo. Le aprendió tanto a su padre que le porfiaba con argumentos las formas de hacer los trabajos y hasta le ganaba, por ejemplo, como se debía sembrar la caña, pues descubrió un método para que cuando creciera no se juntaran las puntas y de esta manera pudiera crecer y producir más.
‘Joseito’ solo estudió hasta segundo de bachillerato, la materia que más le gustaba era matemática, sacaba una regla de tres, cualquier suma o multiplicación mentalmente primero que cualquiera haciéndolo en una calculadora.
Se casó con la elegante dama descendiente de Sandiego, Cesar, Gloria Mejía, con quien tuvo una hija que falleció a los pocos días de nacida por problemas intestinales, se separaron y nuestro invitado se dedica a trabajar con verraquera y pujanza, lo acompañaba un ángel en los negocios que emprendía, casi siempre le iba bien y por supuesto que también influía su capacidad de trabajo, de entrega y el inmenso amor que le impartía a todo lo que hacía.
Decía con orgullo que aprovechó al máximo las enseñanzas que le dio su padre con él, aprendió a trabajar y adquirió la estructura laboral que necesitaba, la información para la óptima explotación del campo, cuando se sintió preparado y con suficientes bases para iniciar su recorrido independiente alzó el vuelo. Expuso su vida muchas veces, enfrentó actividades y negocios difíciles, trasnochó mucho, hasta tomar agua en jagüeyes en ocasiones le tocaba, se enfrentó a delincuentes, y hasta con la policía y el ejército, defendiendo lo suyo, las fechas especiales de diciembre, 24 y 31 las trabajaba para aprovechar que había menos retenes y controles, pues traficaba en ese tiempo con camiones llenos de contrabando, en verdad fueron muchas las vicisitudes que enfrentó, primero fue comerciante, viajaba a Maicao y traía cigarrillos que vendía en San Juan del Cesar y sus alrededores, con los ahorros que le quedaron de los trabajos en la finca de su padre compró un camión, con él transportaba plátanos en la zona bananera, consiguió un contrato en esta empresa, también viajaba a la frontera, a Venezuela y hasta Aruba con café y cigarrillos, fue taxista en Becerril Cesar y en San Juan del Cesar, no le paraba una mosca y cualquier negocio rentable que existiera ahí estaba Él, no fue amigo de andar con escoltas, en su juventud anduvo armado, pero después desistió de las armas para evitar problemas. Aprovechó la bonanza marimbera y adquirió un tracto camión (mula), de ahí en adelante fue creciendo vertiginosamente, no lo atajaba nadie, pues era muy organizado y nunca despilfarró, ósea aprovechó con creces las oportunidades que Dios le regaló, la primera finca que compró y organizó fue “Quisqueya”, en San Juan del Cesar.
Se convirtió luego de trabajar duro y parejo en un exitoso empresario hotelero y del campo colombiano. Una de sus cualidades más importantes fue la seriedad en sus negocios. En Valledupar inició con el motel: “Hollywood” y fue un palo cuando lo inauguraron, la idea la trajo de una visita que hizo a los Estados Unidos, y muchos al principio se oponían, pues pensaban que allí iban a haber prostitutas, el negocio fue creciendo con éxito, tanto así que después abrió muchos moteles más, tanto en Valledupar como en muchas otras ciudades de la Colombia; a partir de este momento legaliza todas sus actividades, pagando sagradamente todos los impuestos que le correspondían, incursionó en la ganadería, en una de sus haciendas tenía búfalos, en la agricultura explotaba la palma africana, sembró arroz, un negocio muchas veces le ayudaba para montar otro y con el apoyo de créditos bancarios progresó, creció tanto que al momento de su inesperada muerte ya contaba con inversiones en varios países, se encontraba en los Emiratos Árabes, al suroeste de Asia en Dubai exactamente, considerado el país más rico del mundo.
Conoció alrededor de 130 países, recorría a menudo los Estados Unidos, Europa, África y Asia, le gustaba viajar siempre bien acompañado por una linda dama.
Al gran Joseito Maestre le nacieron nueve hijos, seis varones y tres mujeres, como dijera su gran amigo Poncho Zuleta con la misma, pero con nueve mujeres diferentes, ellos son:

  1. Jacqueline Maestre Madrid (comerciante) natural de Uribia, La Guajira.
  2. Janeth María Maestre González (auxiliar administrativo Alcaldía de San Juan del Cesar, La Guajira).
  3. José Alfredo Maestre Celedón (Abogado) natural de San Juan del Cesar, La Guajira.
  4. José Gregorio Maestre Iriarte (Administrador de Empresas) natural de Villanueva La Guajira.
  5. John Jairo Maestre Arévalo (Administrador de Empresas) natural de Barranquilla, Atlántico.
  6. Ángela Sofía Maestre Fernández (Administradora de Empresas) natural de Barranquilla, Atlántico.
  7. José Sebastián Maestre Ovalle (Administrador de Empresas) natural de Bogotá, Cundinamarca.
  8. Francisco José Maestre Oñate (Comerciante) natural de Valledupar, Cesar.
  9. Alberto José Maestre Hinojosa (Médico Dermatólogo) natural de San Juan Del Cesar, La Guajira.
    Amante de las mujeres bonitas, mantuvo relaciones con cuatro reinas de belleza de la región Caribe, y una señora Huila.