Ser pobre sale caro

Es un axioma porque no necesita demostración: ser pobre sale caro. Siempre ha sido así. Y lo traemos a colación porque se ha insistido en resolver el problema del agua para las comunidades indígenas de la Alta Guajira a través de las llamadas ‘Pilas públicas’.

Una ‘pila’ por resolver es lo que le hace falta a las comunidades indígenas más apartadas, o por lo menos, tratar de resolver el problema de la falta de agua en cualquier comunidad, ya que es una solución falsa. Una solución temporal disfrazada de paternalismo hipócrita y solo contribuye a perpetuar la pobreza de la gente y golpearle su dignidad como seres humanos valiosos que son.
Ya está bueno. Ya no más de eso. La solución está en los acueductos técnica y científicamente montados para el transporte de agua potable hacia el seno de las comunidades. Allí están los ríos. Allí está la ciencia de la ingeniería para llevar esa agua hasta los sitios más impensados, apoyados en la gravedad o en los motores impulsados por la energía eléctrica o por el vapor a presión. La gente, y particularmente los niños, se merecen un agua potable y saludable que les permita un crecimiento libre de enfermedades como producto de consumir agua no apta para el consumo humano.
Las llamadas ‘Pilas’ no son más que una atomización de recursos. Se invierten millones y millones de pesos y al final, nada. Todo sigue como al principio. Se acaba la plata y las comunidades siguen sin agua. Lo que sigue creciendo es la corrupción, mamando la teta generosa del Estado. Y se comprueba lo dicho: “Lo barato sale caro”.
El reinicio de las relaciones diplomáticas y comerciales con Venezuela es otra de las que llamamos, bella oportunidad. ¿Por qué? Porque en nuestro acontecer periodístico registramos en una oportunidad que el gobernador del Zulia le planteó al alcalde de Maicao que extendiera “una tubería desde el río Limón y nunca más le faltará agua a Maicao, Uribia, Manaure y Riohacha”.
Faltó voluntad política para aprovechar la oportunidad de construir un gran acueducto en Maicao alimentado con el agua del río Limón y definitivamente se acabó el problema. Pero había otros intereses y la iniciativa no prosperó.
Mientras, sigue Maicao y toda la Alta Guajira padeciendo por la falta de agua e intentando solucionar el problema desde la perspectiva de la pobreza con las famosas ‘Pilas’. Las ‘Pilas’ le niegan el derecho a la gente a tener el agua por tubería que esté disponible en sus casas las 24 horas del día. Agua para el cubrimiento de sus necesidades básicas, agua para que los esfuerzos de la gente se orienten y direccionen hacia otras actividades como la misma agricultura para producir comida para el autoconsumo. Pero esto no se logra con proyectos de pobreza.