Freddy Peralta Maestre, patillalero, cantante, compositor, acordeonero y guacharaquero

En el hermoso corregimiento de Patillal, ubicado al norte, en el piedemonte de la Sierra Nevada de Santa Marta y el Cerro de las Cabras, a orillas del arroyo de la Malena, en el departamento del Cesar, en plenos límites con el departamento de La Guajira, nace este juglar, poseedor de un estilo propio, típico, inconfundible y muy parrandero, le pregunté por su fecha de nacimiento y me responde el 26 de noviembre de 1956, dice mi mamá que exactamente a las 3 p.m.

Su madre lleva por nombre Emelina Maestre, aún está viva gracias a Dios y próximamente cumplirá 92 años, su padre era reconocido como Rafael Peralta Celedón, son 12 hermanos: Idehilda, Astrid, Arula, Silene, Soraya y Dignora, los varones: Freddy el mayor, Olaya, Rafa, Luis, Gilberto y Tebin el menor.
Sus hijos mayores se llaman: Kilmer José y Freddy José, la madre de ellos lleva por nombre, Danelida Maestre Toro, (fallecida), luego le nacieron: Jorge Rafael, quien murió en un lamentable accidente, y Carlos Mario, el popular Ñe, hijos de la que fue su esposa, que lleva por nombre: Alba Ruiz Hinojosa y su única hija mujer es Iselis Paola Peralta Luquez, su madre es Gloria Luquez Zuleta, (fallecida), oriunda del corregimiento de La Mina, Cesar, su actual compañera con la que aspira culminar el resto de sus días se llama: Diamantina Diva Durán Gutiérrez. Tiene ocho nietos, precisamente le acaban de nacer un par de mellos Jorge Camilo y Ana Lucía, son sus consentidos, hijos de su hijo mayor, Kilmer.
Su infancia la disfrutó en su Patillal del alma, al lado de la lomita de piedra, que menciona el compositor José Hernández Maestre, en una hermosa canción que grabó Poncho Zuleta y que tituló “El Hijo de Patillal”; su niñez la pasaba de su casa a la falda, un potrero que tenía su padre, visitaba frecuentemente el cerro morillo, desde las 3 am debían estar en pie, Él y sus hermanos, para irse a dar cuenta del ganado y cultivos de pancoger que tenía su papá en dichos terrenos. Le encantaba volar cometas, jugar a las escondidas, al compaiquemao, y lógicamente ir acompañado de sus hermanos y amigos a bañarse en las aguas frescas del río Badillo, muy cerca de Patillal.
Estudió, toda su primaria en Patillal, Cesar, sus estudios de secundaria hasta tercero también, en el colegio de bachillerato de esta población. Inició su bonita carrera musical cantando, montado en el lomo de un burro y a veces, en el de un caballo, rumbo a las serranías de Morillo, le gustó vocalizar desde niño, escuchaba la música de Los Hermanos Zuleta, de Luis Enrique Martínez, de Andrés Landero y de los hermanos López con Jorge Oñate.
Recuerda Freddy, que participó en un Festival Folclórico del Fique, de la vecina población de La Junta, presentó una canción de su paisano Edilberto Daza, cuyo título es “humilde viajero”, el concurso de canción inédita lo transmitían por la emisora Radio Guatapuri, Miguel López, lo alcanzó a escuchar desde La Paz Cesar, le gustó su timbre de voz y el fin de semana siguiente se presentó a Patillal, averiguando por Él, en casa de mi tío Víctor Julio Hinojosa Sierra, se armó una parranda, hablaron con su padre, para que por favor permitiera que aquel muchacho humilde, pero talentoso ingresara a la agrupación de Los Hermanos López, a lo cual respondió que accedía, pero con la condición que continuara estudiando; allí se inició Freddy como cantante, pues el conjunto tenía varios compromisos por cumplir, se realizó un concurso en La Paz Cesar para encontrar el reemplazo de Jorge Oñate y Freddy salió airoso.
Freddy grabó con Miguel López y la agrupación de los hermanos López dos discos, uno se llamó: “Acordeón Bendito”, y el otro, “Con Toda El Alma”, en este álbum es donde se encuentra una hermosísima canción del gran Diomedes Díaz llamada “El Dolor de Cabeza”. Del Cacique, afirma Freddy, era un muchacho noble y quería surgir, cuando recogían temas para el segundo trabajo con los López, escuchó la canción, el dolor de cabeza y le gustó mucho, Diomedes apenas iniciaba como compositor, y la única condición para firmar la autorización de grabación de dicha obra, era que lo llevaran a Bogotá a conocer los estudios de la CBS, llamaron a los directivos de la casa disquera y respaldaron la idea para que Diomedes viajara con los hermanos López.
Después del viaje aquel muchacho inquieto y sediento de oportunidades quedó en el conjunto, dice Freddy que hacía de todo, desde los mandados para comprar algo, hasta de utilero en la agrupación; más tarde como en la agrupación también andaba Elberto “Él Debe” López, quien tocaba caja y sabía del acordeón, decidieron concederles una palomita a media noche a estos dos nuevos prospectos del vallenato, pero dicha palomita fue tomando fuerza, la gente los solicitaba y aclamaba, en varias poblaciones exigían la tanda de Diomedes con Elberto López, y los aplaudían más que a Miguel López y Freddy Peralta; en Maicao por ejemplo era exigido, y en muchos pueblos si no estaba Diomedes la gente no compraba boletas, se decidían a entrar solo cuando lo veían. Hubo una temporada que todos los sábados tocaban en Maicao, en Mompox, Bolívar, en San Sebastián, Magdalena, nunca olvida Freddy lo que pasó en Ciénaga, departamento del Magdalena, venía bajando de la tarima y le echaron abundante maicena en los ojos, quedó ciego y sin voz, llamaron a Diomedes para que cantara las dos tandas que faltaban, la presentación del Cacique fue impecable, aclamado y muy aplaudido por todo el público asistente, desde ese momento tocaba con ‘El Debe’ y otras veces con Miguel López, quien decía que Diomedes cantaba desafinado, pero tenía mucho carisma, y le gustaba a la gente. Nuestro invitado Freddy Peralta afirma de manera categórica, Diomedes luchó para llegar adonde llegó.