José Alberto “Beto” Murgas, compositor, acordeonero, sincero, puro y familiar

En la hermosa tierra cuna de acordeones, lugar donde han nacido el mayor número de dinastías, en el folclor Vallenato: “Villanueva La Guajira”, un 8 de septiembre, de 1948, nació este insigne, compositor, y acordeonero, quien se declara musical en todo el sentido de la palabra, propietario y garante de la única casa museo que se halla en Valledupar departamento del Cesar.

Proviene feliz mente del hogar conformado por José Murgas Vázquez y Rosa Peñalosa Ramírez; tiene ocho hermanos, dos varones, uno ya fallecido que lo llamaban Kike, quien tocaba acordeón, y en el museo hay un espacio con su nombre, el otro, es Evi Darío Murgas, muy conocido en la capital del Cesar, pues dirige una orquesta, muy solicitada en toda la costa Atlántica, las hermanas mujeres son: Adaliz, Eda Luz, Rosita, Denisse y María Emma.
Su esposa lleva por nombre: Rosa Durán Porto, con quien tiene dos hijos: Alberto José y Milena, sus otros hijos son: Enrique, María, José, Fernando y Lina Daniela.
Nació en el barrio San Luis de Villanueva, sus vecinos en Villanueva fueron nada más y nada menos, que el viejo Emiliano Zuleta Baquero, Ecolástico Romero, Antonio Amaya, en el frente de su casa, residía, Reyes Torrez y Beto se extasiaba escuchando y viendo tocar música de viento, al lado también vivía Juancho Gil, el papá del turco; mejor dicho, Beto no tenía para donde coger, sitiado de tantos talentos por los cuatro puntos cardinales de su casa, era un entorno sonoro, muy variado, bandas de viento, por un lado y acordeones por otro, interpretados estos instrumentos, por excelsos músicos, de grandes quilates todos.
Su padre era músico y tocaba un instrumento que se llama marcante, integraba una banda de música de viento. La influencia musical de Beto fue inmensa, en su infancia y juventud, en su barrio también estaban, los padres del Pangue Maestre, la dinastía de los Torrez, bajistas todos (Camilo, Maño, Alcides), muy cerca, otros relevantes coristas, Los Ovalle: (Chiche, More, Chon, Kike). Los barrios musicales de Villanueva, definitivamente son el San Luis y el Cafetal, dice Beto, allá nació Emilianito, pero todos los demás hermanos en mi barrio San Luis, pues el viejo Mile y Carmen Díaz se radicaron en este barrio.
Estudió su primaria, en la escuela Parroquial que dirigía el famoso padre Guarecu, y en el Liceo Colombia del profesor Peñaloza, en su tierra natal, el bachillerato, lo hizo en el renombrado colegio Roque de Alba, se considera alumno fundador, de tan importante claustro Villanuevero, por allá por los años 1965 cuando inicio sus labores, este quizás el más importante colegio de secundaria de Villanueva la Guajira. En dicha institución, comenzaron ya a revelarse, en los centros literarios, los estudiantes talentosos, de los cuales había muchísimos, compartió con Daniel Celedón, Rosendo, Rafael, Norberto e Israel Romero, de esa camada de inquietos muchachos nació el conjunto vallenato que se llamó: Los Roquelinos.
‘Beto’, en temporadas vacacionales, visitaba junto a su amigo ‘El Turco’ Gil, la Serranía del Perijá, en lo alto de Urumita, donde una de sus abuelas tenía una finca, se divertían mucho, cazando palomas, sembrando o recolectando maíz, yuca, aguacates, plátanos y dominicos, eran momentos de felicidad infinita, que jamás olvida.
Llegó a Valledupar Cesar en el año 1972 e inició a trabajar en salud del Cesar en 1973, ese año abrieron el “Ituce”, Instituto Técnico Universitario del Cesar, allí se certificaron, para crear lo que es hoy día, La Universidad Popular del Cesar.
Alberto “Beto” Murgas es autor, alrededor de noventa canciones, de las cuales le han grabado, más de ochenta, todas extraordinarias, pero lógicamente unas se han escuchado con mayor intensidad, su canción estrella “La Negra” ha tenido cuarenta versiones, la han grabado los Melódicos, Roberto Torrez, agrupaciones de México, de Paraguay, un grupo Cubano la grabó en arpa, la primera versión de este inmortal tema la hizo: Alfredo Gutiérrez, en 1971, también la trajo Lucho Bermúdez, y el Binomio de Oro con la voz de Rafael Orozco la catapultó; esta agrupación también le grabó: La Gustadera, Mujeres como tú y el Hombre Caribeño, Jorge Oñate con Colacho, le sacaron: Después de Viejo, y Juan Piña con Juancho Rois: Grito en La Guajira, todos éxitos, que prevalecen y todavía la gente los solicita.


Mejores amigos:
Emilianito Zuleta, José Calixto Quintero, Cao Mendoza, José Casquita Mazeneth, Andrés El Turco Gil, Isoliel Montero, entre muchísimos más, pues se considera amigo de todo el mundo.
Subraya Beto: El Museo del Acordeón, para mí, es mi complemento de vida, a raíz de Él, tengo amigos, en el mundo entero, en Suiza, Inglaterra, por mencionar dos países, el, encierra, un ambiente académico, de muchísima cultura, donde se realizan tertulias de alto nivel, charlas, conversatorios, tanto, estatales, como públicos, y debo decir que, además del gran museo que es y representa, también es mi lugar de residencia, en el que comparto, con mi esposa, todos los días de mi existencia, en un ambiente agradable y sano, que nos mantiene, felices y encantados de la vida.
Beto, es técnico Agropecuario de Ituce, trabajó en el Sena, como coordinador de disciplina, también se preparó en la Escuela de Salud Pública de Medellín, filial de la Universidad de Antioquia, donde se certificó como técnico en Saneamiento Ambiental; su formación integral gran parte se la debe a la lectura, es autodidacta, le gusta investigar, los asuntos que le interesan, como el acordeón, su historia, sus inicios, de allí nace “El Museo del Acordeón”.
Al preguntarle porque se le ocurre la idea de crearlo me responde: por tener unas cualidades poco comunes, ser compositor, tocar acordeón, por ser amante de la investigación, por tener nostalgia con este bendito instrumento, desde mi infancia en Villanueva, esto es mi esencia, hace parte de mí, el amor y el bagaje por este instrumento.