La liquidación de Sama

La liquidación de la empresa Salinas de Manaure por la aguda crisis económica que atraviesa es la propuesta del alcalde de Manaure, Elven José Meza, para recuperarla con apoyo del gobierno nacional.

La liquidación tiene variadas razones: los más de treinta mil millones de pesos por acreencias, el no cumplimiento de la inversión social en las comunidades wayuú, el deterioro de la infraestructura, los embargos que están a la orden del día, las diferencias al interior de las asociaciones que conforman la empresa. Son esas, en síntesis, algunas de las motivaciones para la propuesta planteada por la primera autoridad municipal.
A ello se añade, tal vez lo más crítico, y es que la empresa no logró cumplir con lo pactado en la Ley 550, a la que se acogió por falta de recursos económicos.
El anuncio del alcalde de Manaure generó diversas reacciones en la comunidad y lideres sociales, ya que anunció además una reunión de socios para seguir trabajando el tema, pero especialmente para construir un documento de salida a la crisis que estarían presentando al presidente Gustavo Petro, quien ya está enterado de la situación.
La sal es un bien público, así lo sienten los manaureros, la explotación de ese producto permitió la educación a muchos hijos de la localidad, generó bienestar a cientos de familias y colocó a la población en una posición de privilegio frente a otras localidades de La Guajira.
El llamado es para todos los socios, para que desprovistos de cualquier interés particular generen un diálogo abierto y sincero que les permita encontrar una salida de la mano del gobierno nacional.
La reactivación de la empresa depende inicialmente de sus socios, de entender que tienen que proyectarla y que deben trabajar de la mano para que quien la siga administrando tome decisiones sabias.
Son cuantiosos los recursos que se requieren para dinamizar la empresa, porque no se trata solo del producto como tal, se requiere inversión en la infraestructura, modernizarla si realmente se quiere ser competitiva, recuperar su muelle y también parte de su patrimonio histórico como las casas de salinas, el teatro, la Casa de Huéspedes.
Todos los manaureros, sin excepción, deben hacer causa común para que la sal siga generando desarrollo económico y social, pues es una de las pocas fuentes que genera empleo.